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Argentina-Bosnia, en Brasil: el duelo de la gente, un partido aparte

Hinchas argentinos coparon el Maracaná, pero a la hora de cantar encontraron resistencia en los brasileños, que alentaban a Bosnia.

16 de junio de 2014 a las 09:56 a. m.
Argentina-Bosnia, en Brasil: el duelo de la gente, un partido aparte
La gente vivió una noche especial en el Maracaná. (Foto: Télam)

Omar Arias fue uno de los padres más felices del planeta. Ayer, tenía el asiento 1 de la primera fila en el Maracaná. Al borde de la cancha. Llegó el sábado, desde Tierra del Fuego, con su hijo para ver a la Argentina de Lionel Messi. Sin entradas. Compró dos tickets en la reventa sin saber a ciencia cierta dónde les tocaría sentarse; pero cuando entró al estadio gigante y vio dónde quedaban sus butacas, se quiso morir.

Lo que pasó después, en el partido, fue otra historia que ni él ni los más de 30 mil argentinos que vivieron ayer el debut mundialista se esperaban. Ganarle a Bosnia 2 a 1, con tanto sufrimiento, no estaba en los planes previos. Pero eso quedaría aparte.

Pagar 700 dólares por un asiento no es de todos los días. Ahorrar varios meses y tomar la decisión de darle esa plata a un desconocido a cambio de un boleto es para pocos.

Pero, según Arias, valía la pena. “Son cosas para toda la vida”, decía. Soñaba con gritar un gol cerquita de los jugadores y lo logró a los dos minutos del partido. Después sufrió.

Sufrió cantando. Fue parte de las voces que primero entonaron el Himno Argentino con la fuerza de un animal salvaje. La canción patria se metió en los poros del Maracaná. Hasta ahí era todo celeste y blanco. Y sufrió escuchando. Porque después, cuando empezó a correr la pelota, otros miles de hinchas comenzaron a alentar con sus propias canciones.

“Bosnia, Bosnia”, se escuchó fuerte, como si la selección azul hubiera traído a sus miles de hinchas. Pero no. Eran brasileños que habían sacado sus entradas para ver a Messi en vivo y para, de paso, jugar su partido contra “los hermanos” argentinos. Por momentos, sobre todo al final del primer tiempo, hubo empate técnico entre los contendientes.

Pero después del gol de “Leo” todo volvió a su cauce natural y los argentinos terminaron revoleando remeras, a grito peleado y festejando un triunfo de alto nivel emocional.

Arias juró que seguiría a la selección argentina hasta donde llegue. Muchos, como él, habían hecho lo mismo antes de comenzar el Mundial. Será cuestión de entrenar la garganta y el corazón.

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