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Argentina arrancó el Mundial con una victoria: el instante Messi vale un festejo

Como pocas veces en su historia reciente, Argentina necesitó a “Leo” para ganar ayer su primer partido en la Copa del Mundo. El crack confió en su fútbol para dejar claro que quiere ganar el Mundial.

16 de junio de 2014 a las 09:11 a. m.
Argentina arrancó el Mundial con una victoria: el instante Messi vale un festejo
Messi, feliz por el triunfo y su golazo. (Foto: AP)

El cuerpo, pequeño, gracioso, fue tomando velocidad con zancadas cortas que se fundían con la pelota. Detrás, los mortales se paraban, de a uno, en un efecto dominó que parecía ensayado.

La gente anticipaba que Lionel Messi preparaba el gran golpe. De pie, doblando los cuellos, apoyándose en el hincha de al lado. Iban 19 minutos del segundo tiempo. Afiebrados, consumidos por los nervios, los miles de argentinos que ayer poblaron el Maracaná acompañaron, sin respirar, los amagues del "10". Hasta verlo patear al palo izquierdo de Bosnia. Gol. Golazo. La liberación de tanta adrenalina guardada y el festejo de un triunfo partido en dos. La clave para el 2 a 1 ante Bosnia, en el primer choque del Mundial.

El gol de Messi fue la liberación de tanta adrenalina guardada y el festejo de un triunfo partido en dos.

Messi. Argentina necesitó como pocas veces en su historia reciente a Messi para ganar ayer su primer partido en la Copa del Mundo 2014. No había otra opción para calmar a los más de 30 mil argentinos repartidos en el hermoso Maracaná. Con un equipo inconexo y con un rival supermotivado (y muy inteligente), el país necesitó un salvador.

Messi, colorado, exaltado, enfurecido, gritó el gol agitándose la camiseta. Las pantallas gigantes del estadio reprodujeron el festejo en súper cámara lenta y fue un instante precioso. La luna llena aparecía sobre el arco de Asmir Begovic, mientas una multitud se asomaba al insondable mundo del crack de Argentina. Parecimos ver en esa explosión una liberación a tanta presión. Era el gesto de alguien que no la estaba pasando bien en la cancha.

Con eso alcanzó

Anoche, Messi corrió casi 9 kilómetros (8.953 metros), pero lo que asombró fue su capacidad de cambiarlo todo en un instante. Según los datos de Fifa, sólo en un 8 por ciento del partido jugó en "alta intensidad". Lo suficiente para un golazo y el triunfo. Figura de la cancha.

Lo dijo después. “No es fácil ganar el primer partido de un Mundial”. Lo sabía Messi. Como si hubiera caminado por las calles que rodean al estadio, como si hubiera visto las miles de espaldas con su apellido. Las caretas, las banderas. Lionel es parte del imaginario de gloria que lleva Argentina en las valijas para este Mundial. Sin Diego Maradona (como en Sudáfrica), ahora todo recae en él.

Sintió (¡cómo no!) el canto de guerra de los hinchas (aunque al rosarino no se le escape una ceja levantada, una expresión de placer. A Messi no se le escapa nada). "Que de la mano de 'Lio' Messi todos la vuelta vamos a dar", le dijeron. Con una seguridad que abruma. Fue atronador, sobre todo al final, después que hizo el gol. Corrió a patear un córner y lo reverenciaron como a un rey. El rey del fútbol.

Quizá lo molestaron los brasileños que hicieron causa común con Bosnia y alentaron a los balcánicos, en un duelo inédito de hinchadas. De un lado, los locales contra los argentinos. Del otro, miles de camisetas celestes y blancas gritando por Messi. Quizá. Dijo luego que le había parecido muy bonito lo que pasó en el Maracaná con la gente. Y también lo dijo después del partido. “A los delanteros nos beneficia el sistema del segundo tiempo”, afirmó sin vueltas, marcándole la cancha al seleccionador, Alejandro Sabella. No tuvo problemas en reconocerlo: había estado molesto con tanto defensor dándole vuelta, sin la pelota cerca del área, bajando hasta límites insospechados para el mejor jugador del planeta.

Ahora, lo mejor

Argentina ganaba 1 a 0 por el gol en contra de Kolasinac, al segundo minuto. Pero no alcanzaba. “Leo” llegó incluso a bajar la cabeza sobre el final de la primera etapa. Ese gesto que tanto temor produce en los argentinos y también en los hinchas del Barcelona. Ese instante en el que parece desconectarse del mundo, ensimismarse y salirse del partido. Sucedió durante algunos minutos después de haber chocado por enésima vez contra los gigantes Spahic y Bicakcic.

Ganó Argentina ayer. Lo ganó por Messi. Por terca confianza en el talento que la vida le ha dado. Confió en su fútbol para ganar el partido, abrir el juego y dejar claro que a Brasil vino a ganar el Mundial. A pesar de los recuerdos de Sudáfrica, donde se fue de la Copa sin meter un gol. Todo eso lo superó en Río de Janeiro ayer. Ahora, vendrá lo mejor

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