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Argentina, algo más que Messi

Asoma el equipo. Hay un soporte estratégico para “la Pulga”, y las líneas se van acoplando.

14 de octubre de 2012 a las 08:35 a. m.
Hugo Caric
Argentina, algo más que Messi
Los estrategas. El DT Sabella va logrando que Messi se sienta más contenido. // Foto: Télam

"El equipo fue un equipo". La frase que Alejandro Sabella suena a obviedad, pero enuncia el saldo más importante que dejó el 3-0 de Argentina a Uruguay el viernes pasado en Mendoza.Por primera vez en mucho tiempo, el seleccionado albiceleste mostró una personalidad definida en todas sus líneas. Un gran paso adelante: no fue el doctor Jekill cuando atacó y el señor Hide al defender.El peso específico de los mejores exponentes argentinos, agrupados de mitad de cancha hacia adelante, se hizo sentir una vez más. De hecho, la iniciativa y la insistencia recién pudieron transformarse en ventaja cuando Lionel Messi frotó la lámpara y él mismo apareció como genio para cumplir los tres deseos. Pero a diferencia de otras veces, ante los "charrúas" hubo un soporte estratégico más sólido y un mayor compromiso entre todas las líneas.

A falta de liderazgos y de presencias indiscutibles, la última línea –con varios integrantes que no cumplen el mismo rol que en sus clubes– va logrando firmeza a fuerza de repetición.

El equilibrio tan deseado

Hubo un par de desacoples en el retroceso, sobre todo por el lado de Fernández, pero los jugadores del medio hacia atrás trascendieron aquella imagen de expeditivos custodios que se desentendían rápido del juego y la pelota, procurando que "la Pulga", Di María, Agüero o Higuaín se las arreglaran como pudieran en territorio rival.Un Mascherano mucho más parecido al que vemos en Barcelona fue el punto de equilibrio en el trabajo defensivo. Cuando el volante central se retrasó unos metros, y jugó metido como cuña entre los centrales, los laterales (sobre todo Rojo) pudieron plantarse más adelante y sumarse con mayor frecuencia al ataque, algo que, por ejemplo, no había sucedido frente a Paraguay en el Kempes.

Este movimiento también hizo disimular, a la hora de buscar el partido, la ausencia de un volante que ocupe mejor los espacios por la derecha. Gago, se sabe, no siente demasiado eso de tirarse hacia un costado, y la subida de Zabaleta lo liberó de esa tarea en gran parte del encuentro. No obstante, al mediocampista del Valencia le faltó involucrarse más con el armado de las jugadas, y le sobró algún que otro lujo innecesario.

Las grandes sociedades

Sabella trata de rodear mejor a Messi adentro de la cancha, a la vez que procura moldearlo como líder. “Es una voz que cada vez se escucha más”, admitió el DT durante su estadía en Mendoza. Él mismo está pendiente de las opiniones de su jugador estrella y, aunque prefiera un dibujo más cauteloso, por el momento le da con el gusto de rodearlo con quienes sintonizan su misma frecuencia ofensiva.

Con Agüero y con Di María, el entendimiento es casi perfecto. En el Malvinas Argentinas, el “10” fue enganche durante la mayor parte del juego, y sus mejores socios oficiaron de extremos. Entre ellos, como “punta”, Higuaín trató de acomodarse sin éxito a esa disposición táctica que le achicó las dimensiones de su campo de acción.

Y aunque el cordobés Hernán Barcos entusiasmó en los pocos minutos que jugó ante Uruguay, lo más probable es que ante la dolencia del “Pipita” (un golpe en la cadera), el director técnico argentino decida visitar el martes a Chile con un 4-4-2. En este caso, José Sosa, uno de los futbolistas fetiche de Sabella, se sumaría al medio campo.

Más allá de los sistemas, el seleccionado argentino va tomando forma de equipo. Ya no es Messi y 10 más. Aunque el delantero del Barsa siga siendo, por lejos, el as de espadas.