Aprovechar la crisis
El mercado de pases aún no arrojó transferencias millonarias ni golpes de efecto. El análisis de Enrique Vivanco.
Ni una brisa pudo alterar las pálidas formas que presenta hoy el fútbol argentino. No hay golpes de efecto. No hay transferencias millonarias. ¿Por qué? Sencillo. La mayoría de los clubes no tiene plata. Y la que ahora entra en mayor cantidad por el aporte estatal está sirviendo para tapar huecos. Y en algunos casos ni siquiera alcanza para eso. Hace pocos días, Daniel Passarella, presidente de River Plate, dijo que la gestión de José María Aguilar le dejó una institución con un déficit de más de 4 millones de pesos mensuales. Marcelo Gallardo y Matías Almeyda entrenan sin contrato. En Núñez pasará algún tiempo para que se vean caras nuevas y prestigiosas.Boca Juniors contrató a Matías Giménez. Llega desde Tigre, es buen jugador, pero lejos está de la reciente época en la que la entidad de La Ribera rompió su mayor alcancía para repatriar a Juan Román Riquelme por tres años, a cambio de un contrato con perfume europeo.
En realidad, sólo San Lorenzo firmó dos contratos nuevos (Sebastián Rusculleda y Nelson Benítez) y Argentinos Juniors dos, si es que se concreta el préstamo de José Luis Calderón, en reciente trámite de jubilación por propia voluntad al decidir alejarse de Estudiantes de La Plata. El otro refuerzo del Bicho es el Luis Ojeda, ex Unión de Santa Fe y selecciones juveniles. Después de esto parece, por el momento, no haber más nada. Racing de Avellaneda, que ha vuelto a lucir recientemente su estilizada figura de entidad civil sin fines de lucro, con autoridades con más perfil de dirigentes que de empresarios, sueña con el argentino triunfador en Ecuador, Claudio Bieler. Y ahora sí que en materia de sueños y de contrataciones hay que parar de contar.En la Primera B Nacional la situación es similar. Ni San Martín de San Juan, para asegurarse un ascenso, ni ninguno de los otros candidatos ha roto la calma chicha. Instituto es uno de los más dinámicos en este sentido aunque sin realizar incorporaciones que obliguen a los demás a mirar a Córdoba. Belgrano, mientras tanto, como sucede desde que es gerenciado, no tiene apuro en mirar las cartas y olfatear las que pueden jugar sus adversarios.¿Qué sugiere este mar sin olas? Varias cosas. Una de ellas es que se verán casi las mismas caras que en el semestre anterior y que sólo habrá renovación en la aparición de rostros juveniles, que ante este cuadro recesivo tendrán más posibilidades de jugar.
Otra lectura es la equiparación de posibilidades de equipos grandes y chicos. Banfield campeón. Antes, Lanús campeón. En medio, Vélez Sársfield y Estudiantes campeones. No hay monopolio en vueltas olímpicas de Boca Juniors y River Plate como sucedió hasta no hace mucho tiempo y que motivó la protesta de los más pobres contra los más ricos.Este es un momento muy peculiar en el fútbol argentino, que cíclicamente muestra períodos de crisis en sus más grandes estructuras y que por un tiempo dejan su trono para ordenar su economía. El que hizo bien las cosas no debe preocuparse. Por el contrario, deberá aprovechar el momento para tener más chances de acceder a la corona.

