Aprender de la derrota... Belgrano y su gran arranque en la Liga Profesional
En la columna Desde Adentro, un análisis de la campaña de Belgrano en el torneo de primera división.
Luego de perder el clásico ante Talleres, como un alumno tras una mala nota, Belgrano tenía dos opciones: repetir la experiencia y acumular disgustos, o rever lo realizado y tomar el camino de las satisfacciones y las alegrías.
Para que se produjera la mejoría, rápido de reflejos, su cuerpo técnico no apeló a ningún elixir mágico: su respuesta se fundó en la realidad, en sacarse rápido la tierra de las rodillas después del tropiezo y en aplicar los nuevos y necesarios conocimientos.
Podría decirse que, de lo hablado y trabajado en el vestuario, hubo dos palabras y una frase que dominaron el ambiente: una fue “protegerse”; la otra fue “ordenarse”, y la frase que lo resume todo es “no perder la noción del triunfo”.
El 0-3 ante los albiazules le demostró a los de Alberdi que las prevenciones defensivas debían ser prioridad, y que para aplicarlas debían tener como base el orden y la disciplina. Agregado a esto, el estímulo que le dio sentido a la frase, no debía faltar: el equipo, casi con sus mismos integrantes, había sido líder durante una temporada. Y lo consiguió porque sumo una victoria tras otra. Y hasta el final.
¿Qué el fútbol produce sorpresas o datos importantes para destacar? Por supuesto. Los dirigidos por Guillermo Farré y el mismo entrenador, podrían haber llegado en estado de confusión ante el poderoso Racing. Y lo que se vio fue un equipo resguardado pero no temeroso; disciplinado pero no inhibido de ideas; cauteloso pero a la vez ambicioso. Resultado: primeras satisfacciones y alegrías.
Tras ese mojón llegaba de visita el músculo tenso de River Plate. Otro gran examen, otro verdadero desafío. ¿La receta? La misma, con el agregado de la presencia de un ser angelado, carismático, que volvió a demostrar que, con sus maneras, parece atraer la suerte: Pablo Vegetti. ¿Resultado? Segundas satisfacciones y alegrías. Y la lógica sorpresa en los demás.
El viernes pasado el alumno volvió a demostrar su aprendizaje. De visitante y ante Central Córdoba en el calor de Santiago del Estero. El paisaje fue el mismo. Sobrio en defensa; trabajador y a la vez audaz en el medio…y Vegetti. El estado de gracia de Vegetti.
El paso fugaz de un avión publicitario pareció mostrar una bandera con la frase “Belgrano puntero”. Fue la imaginación de muchos porque nada pasó en los cielos del estadio Madre de Ciudades. Pero era lo que indicaba la realidad. Como el vuelo breve de un colibrí, Belgrano, a tres fechas de su regreso a la elite, ya tuvo su primer “felicitado”.
El laboratorio de Guillermo Farré sigue en proceso para encontrar la mejor fórmula. Un Belgrano adulto, trabajador, ordenado, bien distribuido en el campo de juego y con su capitán, al que nada parece saciarlo, ha demostrado que de un amistoso se pueden extraer valiosas enseñanzas, aplicables y altamente redituables " a la hora de los bifes”.
Celebra Belgrano con mesura, con la tranquilidad de haber aprendido de aquella mala nota inaugural, tan dolorosa como reveladora que de los momentos malos siempre surgen espacios para la reivindicación y el festejo.
En La Rioja y Arturo Orgáz saben que hay mucho por recorrer. Pero entienden, también, que nadie les puede quitar la felicidad por este comienzo soñado.
