Ante Godoy Cruz, Belgrano se quedó con las ganas
Voluntarioso. En su casa y con un hombre más que su rival durante 65 minutos, el Pirata fue al frente pero sólo igualó 1 a 1 con el Tomba. Con el punto, llegó a las 25 unidades y cumplió el objetivo de mínima que impuso su DT. Ahora, va por más.
Los aplausos, aunque tibios, bajaron de la tribuna como una retribución al esfuerzo. En el centro del terreno de juego, los jugadores de Belgrano, que ayer se vistieron de rojo, saludaban con los brazos en alto. La postal final del regreso de la "B" al barrio no fue la de la victoria: apenas un empate ante Godoy Cruz 1 a 1.
Por eso no hubo euforia, aunque sí reconocimiento porque el equipo había dejado todo y porque, con el punto que sumó ayer, llegó a los 25; el número que su entrenador había preanunciado como "objetivo de mínima".
Aunque parezca contradictorio, el hincha de Belgrano se llevó sensaciones encontradas del Gigante, tras el 1 a 1 ante Godoy Cruz. Masticó bronca por triunfo que el Pirata debió llevarse (jugó más de 645 minutos con un jugador más que su rival, que sufrió la expulsión de Nicolás Olmedo, y consiguió abrir el marcador a través de un tiro libre de Mansanelli) y que se le escabulló por una distracción; pero, al mismo tiempo, reconoció el esfuerzo de los jugadores y la campaña.
Qué ganas de volverDesde varias horas antes del momento fijado para el inicio del juego, las calles de Alberdi se llenaron de ese bullicio que preanuncia el fútbol. El Gigante, como en tantas otras tardes, empezó a teñirse de celeste.
En las gradas, la gente se acomodó con la ilusión de ver ganar a Belgrano. Es que en el inconciente (o conciente) colectivo estaba instalada la idea de que era el día para “sacarse la mufa”. Los cabuleros hasta repararon en la presencia de Néstor Pitana, el mismo árbitro que dirigió el partido de ida de la última promoción, cuando el celeste le ganó 2-0 a River.
La alusión a "la mufa"–por si hace falta aclararlo– era para el estadio que ahora se llama Mario Kempes, donde los resultados no acompañaron, es cierto. Pero la idea de que con la vuelta a casa también volverían los triunfos terminó siendo una superstición que, en los hechos, se evaporó por su propia inconsistencia. Y eso que ayer Belgrano tuvo todo para ganar...
Cuando la reiteración de faltas (y de amonestaciones) mandó tempranamente a las duchas a Olmedo (apenas se jugaban 24 minutos), a la “B” se le abrió el camino. La confirmación llegó a poco de iniciarse el segundo tiempo, con el estiletazo que metió “el Hacha” Mansanelli. Sin embargo, el fondo “durmió” ante un pelotazo frontal y “Tito” Ramírez, un goleador de aquellos, desarmó la fiesta que se estaba preparando.
Fue la enésima muestra de que la cancha no tiene nada que ver con la desdicha que, como local, viene acompañando a Belgrano. Sin embargo, al término del encuentro, varios jugadores volvieron a expresar su deseo de que el equipo siga jugando en el Gigante. "El aliento se sintió y el clima fue espectacular para jugar. Nosotros tenemos que hacernos fuertes acá", dijo Federico Mancuello, de buen primer tiempo.
Lo cierto es que, en la cancha que sea, los errores se facturan caro en Primera División. Belgrano sigue aprendiendo esa lección y, mientras tanto, ya sumó 25 puntos, lo que no es poco. Su rival de ayer está más curtido, por eso ya se olvidó del descenso y piensa en las copas.
Hablar de “objetivo cumplido” puede ser un error. Los seis puntos por disputar –ante Banfield y Arsenal– pueden ser decisivos dentro de seis meses, cuando llegue el tiempo de las definiciones.
Agenda pirataLos jugadores quedaron concentrados anoche. Hoy se entrenarán por la mañana y el miércoles, al mediodía, viajarán a Buenos Aires para enfrentar a Banfield el jueves a las 17. Pueden volver los suspendidos "Chiqui" Pérez, Ribair Rodríguez y Juan Leandro Quiroga.
Espacio casi vacío. La tribuna lateral del pasaje Hualfin contuvo, en un extremo, al público visitante; y, en el otro, a los socios activos sin ubicación que compraron apenas un puñado de las 1.500 entradas que tuvieron a su disposición. Por eso, ese sector lució despoblado, lo que resulto llamativo.
Minuto de silencio. Antes del partido, hubo un sentido homenaje a Juan Carlos "la Mona" Cáceres, empleado del club que falleció el jueves pasado a causa de un infarto. "Mona, estarás siempre en nuestro corazón", rezaba una bandera.
Pérez y el "Obama" brasileño. Armando Pérez estuvo ayer en el estadio acompañado por Claudio Henrique dos Anjos, quien en 2008 accedió a la alcaldía de Belford Roxo, ciudad de la periferia de Río de Janeiro, tras presentarse en la elecciones con el seudónimo de "Barack Obama". "Vino a conocer las instalaciones de Belgrano y con intenciones de hacer un intercambio deportivo", explicó Pérez sin agregar más detalles.
