Alivio de llegar al último día: así vive Chile la Copa América
"¡Vamos Chile, carajo!". El grito se escuchó en cada rincón del largo país anfitrión de la Copa América. Empezó en el estadio Nacional de Santiago, de la boca del autor de los dos goles, Eduardo Vargas, y se expandió por todos lados. El objetivo era llegar a la final del 4 de julio y la selección chilena lo logró. No le sobró nada al equipo de Jorge Sampaoli para superar al de Ricardo Gareca. Quizá por eso se generó ese desahogo final de los hinchas, de los jugadores y del cuerpo técnico.
Es una gran presión la que tiene el país organizador. "Ahora o nunca", repiten una y otra vez cada medio de comunicación y se replica en cada habitante local. Es que los chilenos consideran a esta generación de futbolistas como la mejor de todos los tiempos. Y encima juegan de local. No se les puede escapar esta vez, consideran en Chile. El primer título en la mayor está a un solo partido. El sábado que viene, en el Estadio Nacional de Santiago. Justo el Día de la Independencia en Estados Unidos. Ese día Chile buscará su independencia futbolística. Romper esa sequía de títulos. Nunca ganó nada y por eso se aferra a esta ilusión. Quedó a un paso. Sin sobrarle nada. Ahora será Argentina o Paraguay el último escollo. El último escalón de un país que anoche sufrió hasta que el árbitro pitó el final de la primera semifinal de la Copa América.
Anoche la gente salió de nuevo a las calles a festejar. Ayer fue feriado en Chile. Era el día de San Pedro y San Pablo, los patrones de los pescadores. Y Chile quedó muy cerca de pescar el premio mayor en su casa. Queda un partido para que sea “ahora” el momento de festejar algo. Nada más y nada menos.
