Algo está cambiando en Brasil 2014
Las selecciones "grandes", al menos por ahora, sólo marcan la diferencia en el marketing. En la cancha, los vendedores de espejitos están perdiendo clientes.
España e Inglaterra con las valijas armadas una fecha antes del final de la primera fase, Italia caminando por la cornisa en busca del pase después de caer ante Costa Rica, y Alemania sin poder sellar su clasificación tras sufrir ante el "irreverente" Ghana... El Mundial de Brasil le está dando flor de "porrazo" a las grandes ligas y deja al descubierto que en este torneo, el marketing no hace goles ni marca diferencia.
Al fin y al cabo, los fantásticos ídolos que bombardean a cada instante nuestras pantallas, las PlayStation o cualquier portal del Internet, son tan buenos y tan malos como los del resto del planeta. La diferencia, si la hay, sólo puede medirse en el cartel y la cuenta bancaria del protagonista, porque en la cancha poco se nota.
Y la sentencia vale también para nuestra "legión extranjera", que hasta aquí no mostró el sideral desnivel que supuestamente debía imponer ante seleccionados como el de Irán, con 15 jugadores de la liga persa. Si algo caracteriza a este Mundial, además de la saludable cantidad de goles y de los arbitrajes polémicos, es el cambio de actitud de aquellos equipos que antes salían "a ver qué pasa" y que ahora se plantan a discutir "verdades marquetineras".
El Mundial está en pañales aún y probablemente los grandes que logren pasar esta tormenta inicial animarán las instancias decisivas. Pero algo está claro: los vendedores de espejitos están perdiendo clientes. El mundo del fútbol está cambiando.
