Para Gabriel Mikulas, en Atenas "lo colectivo pesa más" y no piensan en los egos
Atenas. Después del triunfo sobre Boca, “el Gabo” destacó que en el Griego no hay metas personales que eclipsen los intereses del equipo.
"Volver a jugar en Atenas fue muy especial, muy lindo. Me siento querido por la institución, por el plantel, por la gente. En la previa al partido recibí un montonazo de mensajes", cuenta Gabriel Mikulas, mientras realiza una sesión de fisioterapia que se concentra sobre su tobillo derecho, el que se esguinzó de manera leve en un choque "bobo" con Álvaro Merlo: en un rebote defensivo, "el Gabo" salió disparado buscando el contraataque y "Lalito" corrió hacia su propio aro. No se vieron: hubo un topetazo y el ala-pivot se llevó la peor parte.
Más allá del dolor, y con su habitual ritmo pausado y pensado, "el Gabo" disfruta del día posterior al debut ateniense: el 76-66 sobre Boca le dejó buenas sensaciones al cordobés que, a los 33 años, volvió al club en el que había jugado las temporadas 2004/05 y 2005/06.
“Es muy valioso arrancar ganando, y también lo es el hecho de haber sacado 18 de ventaja en algún momento. Tal vez nos relajamos y Boca se nos vino encima, pero a pesar de eso tuvimos la serenidad para cerrarlo a favor, algo que tampoco es fácil cuando te vienen presionando desde atrás y tenés a la gente en contra. El equipo estuvo sereno, concentrado, y pudimos cerrarlo bien”, destaca Mikulas, que le próximo lunes, frente a Sionista (su exequipo), jugará su partido N° 100 con la camiseta de Atenas.
–Más allá de lo táctico, en un cierre apretado siempre es importante tener la lucidez que exhibieron.–Exactamente. De visitante y con el equipo local remontando, siempre se te complica. Hubo dos jugadas fundamentales para ganar. En una hicimos un pick and roll arriba y "el Chuzito" González leyó, penetró y tiró una bandeja con tablero. Un golazo. Y en la siguiente, Diego Lo Grippo le metió la tapa a Sandes. Esas dos jugadas fueron las del quiebre sobre el final del partido.
–Se notó, además, que son un equipo sin egoísmo.–Al no traer extranjeros, no tenés jugadores que necesitan hacer números para destacarse. Por una cuestión laboral, ellos necesitan ser protagonistas y tener buenas estadísticas para conseguir mejores contratos. Al no tener extranjeros, en este Atenas los colectivo pesa más: no pensamos en los egos. Somos muchos veteranos y no vamos a inventar nada raro. No tenemos necesidad de ponernos metas personales para mostrarle nada a nadie. En un partido te puede tocar convertir muchos puntos, en otro tal vez bajes más rebotes y en otro quizá juegues poco. Mientras el equipo gane, está todo bien. Siempre nos alentamos entre todos.
"Tenemos muchas variantes: jugamos bien el pick and roll y la salida de tiradores, podemos aprovechar el contragolpe, poner la bola adentro o insistir en el juego de pases. Es fácil jugar en equipo"
–¿Sentís que esa química se logró más rápido que lo que es costumbre, teniendo en cuenta que recién empieza la temporada?–Sí. Recuerdo que en Libertad, hace dos años, logramos química rápido y ganamos ocho partidos seguidos. Acá tenemos muy buena química y siento que hay mucho por mejorar. En otros equipos uno sabe que hay un techo. Acá no: en defensa estamos jugando bien, pero creo que podemos mejorar mucho en ofensiva, una vez que pasen la ansiedad y los nervios del inicio de la Liga.
–¿Qué te sorprendió, para bien, en el debut del equipo? ¿Qué cosas aparecieron fuera del libreto?–En defensa mejoramos un poco, pero no me sorprendió casi nada, porque veníamos trabajando bien. En ofensiva sí me sorprendió algo: cuando un equipo saca 10 puntos de diferencia de visitante, ahí tiende a frenar, a limitarse, pero seguimos concentrados y apretando, y sacamos 18 de ventaja.
–Se te nota muy a gusto en el equipo, muy a gusto con tu juego.–Sí. Estuve muy a gusto porque me siento muy bien físicamente y durante el partido en ningún momento sentí cansancio o fatiga, más allá de algún ahogo hasta cambiar de aire. También me siento muy a gusto en el plantel, porque tenemos muchas variantes: jugamos bien el pick and roll y la salida de tiradores, podemos aprovechar el contragolpe, poner la bola adentro o insistir en el juego de pases. Eso te hace sentir cómodo y cada uno percibe que es más fácil jugar en equipo. Me gusta ser parte de un equipo así. Cada uno sale a hacer lo que sabe, y eso lleva a una armonía. Nadie sale a hacer cosas raras.
–Eso también se emparenta con tu juego, con tu identidad.–Soy un jugador más conservador, más cauto: me aboco a lo que el equipo necesita. Casi todos los chicos se sienten así. Está bueno que alguno se salga del libreto, porque no hay que jugar robotizados. Hay que tomar decisiones, pero eso depende del talento y de la visión de cada jugador. La clave está en saber cuándo tomar un riesgo o cuándo hay que jugar más tranquilo.
–No sólo para vos, sino para todo tu entorno, fue lindo el retorno.–Como dije, en la previa al partido con Boca recibí un montonazo de mensajes: de mis primos, de mis familiares, de amigos y hasta de gente que no es tan cercana pero me quería expresar sus deseos. La gente de Córdoba siente mucho a Atenas y se nota que todos están pendientes. Que hagan fuerza por uno y por el equipo es bárbaro. Te da mucha alegría y te motiva para, al rato, ir a la cancha a dejar todo para alegrar a esa gente.