Oberto y el duro presente en la NBA
El pivote de Las Varillas juega pocos minutos en los Wizards, aunque no se desespera. Por ahora, sólo piensa en estar en el Mundial de Turquía.
El cambio de aires no le jugó a favor. Al menos hasta ahora. Fabricio Oberto, con un anillo de campeón en la NBA, transita un presente con escaso protagonismo en un equipo como Washington Wizards, decididamente inferior a San Antonio Spurs, su ex club. Pero si algo caracteriza al pivote nacido en Las Varillas es su entereza para absorber los golpes, sus nervios de acero para esperar mejores oportunidades y su permanente "inconformismo" por sentirse cumplido. Por eso, el 2010 lo encuentra con dos metas: recuperar presencia con los Wizards y jugar el Mundial de Turquía con la selección. Así lo hizo saber desde la capital estadounidense en diálogo telefónico con Mundo D.
–Sergio Hernández dice que tenés que ganarte un lugar en la selección. ¿Tenés comunicación con el DT?–Cruzamos un par de mails y me dijo que se iba a comunicar pronto conmigo. No sé en qué marco hizo esas declaraciones, pero no es nada nuevo. Está claro que todos tenemos que ganarnos un lugar en la selección. No importan los nombres, todos lo tomamos así. Para mí no cambia nada mi pensamiento hacia la selección, siempre lo más importante es estar ciento por ciento. Año a año, después de cada competencia, hablamos si seguimos o no seguimos, pero cuando llega la fecha siempre estamos ahí. Más allá de que quiero esperar el momento, ver cómo sigue mi corazón y cómo termino la temporada, sin dudas que me gustaría estar en Turquía.
–Ya con 35 años (los cumplirá el 21 de marzo), ¿sentís que ésa podría ser tu despedida de la selección?–En Beijing pensé que tal vez ésa sería mi última participación y acá estoy todavía. Pero igual uno no puede hacer futurología como decía un entrenador amigo (¿Rubén Magnano?). Llegado el momento hay que asumir la responsabilidad que tenés. La selección siempre te tira.
Pegado al bancoFabricio llegó a los Wizards a comienzos de la presente temporada, después de que los Spurs prescindieron de él tras cuatro años con los tejanos. Pero tras arrancar de titular y con la expectativa de tener hasta mayor protagonismo ofensivo que en San Antonio, la realidad indica que promedia 12,7 minutos, 1,4 punto y 1,8 rebote por juego, lejos de sus mejores marcas en la mejor liga del planeta.
–¿Por qué pasa que jugás tan poco?–Esa pregunta no es para mí, son decisiones del entrenador (Flip Saunders) y esas cosas nunca las discutí. Sigo trabajando y haciendo las cosas como las hice durante toda mi carrera. Entiendo que es lo que el entrenador cree como mejor para el equipo.
–¿No encontrás tu lugar en el equipo?, ¿qué autocrítica hacés?–Comencé jugando de titular y mucho más de lo que esperaba debido a las ausencias de Antawn (Jamison) y Brendan Haywood. Cuando entraron al equipo, los dos jugaron tremendamente y las rotaciones se acortaron. Además está Andray Blatche, que viene trabajando con el equipo. No quiero magnificar el hecho de no jugar, lo más importante es sentir que en el grupo me respetan como el primer día. Los minutos pueden volver a darse en cualquier momento y hay que estar preparado. Me pasó también en mi primer año en San Antonio, donde por momentos no tenía mucho tiempo en cancha y después eso se revirtió.
–¿Qué pasa por tu cabeza cuando ves que los partidos se consumen y vos seguís sentado en el banco de suplentes?–Es algo diferente para mí. Pero en otros equipos he tenido que hacer cosas como entrar 15 segundos y no tengo problemas en hacerlas. Por algo me contrataron y eso es parte de ser profesional. La disciplina es lo que después te lleva a ganar la confianza.
–¿Estás decepcionado?–No, para nada. Esa es una palabra para analizar cuando termine la temporada. Creo que hoy por hoy hay tiempo para mejorar. Para el equipo y para mí. Es la única valoración que hago. Soy parte de un proyecto para sacar el club adelante y trabajo para eso.
La sorpresa por MagnanoEl tema de la asunción de Rubén Magnano como entrenador de la selección de Brasil surgió de manera obligada en el diálogo con Oberto."Es una noticia –cuenta el ex Atenas– que me encontré el otro día, leyendo el diario en Internet. La verdad que será un poco raro verlo a Rubén en el banco visitante. Y esto lo digo más allá de si juego o no en el Mundial. Va a ser extraño verlo en un Argentina-Brasil con toda la historia que hay entre ambos. Algo es seguro: será un gran aporte para la selección de Brasil".
Fabricio debutó en la selección argentina de la mano de Guillermo Vecchio, pero fue infaltable durante toda la gestión de Magnano, a quien tuvo, además, en su última temporada con Atenas. "Lo primero que pensé es que con semejante rivalidad entre Argentina y Brasil, no debe haber sido una decisión fácil para él. Pero sin duda que si Rubén tomó el desafío y el compromiso de dirigirlos a ellos, es porque le deben haber ofrecido un proyecto muy ambicioso", analizó Fabricio.