La NBA contra la Fiba
La liga de básquetbol de los Estados Unidos parece estar empeñada en hacer que el Mundial no crezca. Las ausencias de sus estrellas parecen indicarlo.
En 1988, el básquetbol de Estados Unidos recibió un histórico cachetazo. Ese año, en Seúl, la URSS lo dejó afuera por primera vez de una final olímpica al vencerlo 82-76.
El episodio, sumado a otro fracaso de los basquetbolistas universitarios en el Mundial de Argentina \'90 (fue tercero), fue el motor que impulsó a USA Basketball a echar mano a la NBA para recuperar su orgullo, promocionar y expandir su negocio en el mundo.
El acuerdo firmado entre David Stern, comisionado de la NBA, y Boris Stankovic, presidente de la Fiba, ofició de génesis del mejor equipo que haya pisado una cancha: el Dream Team I, que afrontó el Preolímpico de Portland y los Juegos Olímpicos de Barcelona \'92. Ganó caminando.
Pero lejos de ratificar la hegemonía estadounidense, los años siguientes dejaron una certeza: las siderales distancias entre la NBA y el básquetbol Fiba ya no eran tales. Argentina se lo hizo saber en 2002 y 2004 y España y Grecia se lo ratificaron en Japón 2006.
En ese contexto, la NBA sintió que los tiempos cambiaron. Con sus canchas pobladas de foráneos que le aseguran el consumo del producto en todo el planeta, comprendieron que no era necesario arriesgar el prestigio y el físico de sus "embajadores" en un torneo que elevó su nivel y jerarquía sobre la base de aquel acuerdo de apertura rubricado en los '90.
Ahora, más de 30 jugadores NBA, entre ellos nuestro "Manu" Ginóbili le dieron la espalda al Mundial de Turquía. ¿Mera coincidencia? Mmm, puede ser. Pero las evidencias apuntan a ser mal pensado: el Mundial y el básquet Fiba no deben crecer más. Al menos con la colaboración de las figuras NBA. ¿El deporte? Bien, gracias.