La Liga pisoteada por dinero
Un golpe al hincha, a la Liga, al deporte y, también, al propio club 9 de Julio. Todo eso significa la vergonzosa e indigna “fusión dibujada” concretada con San Lorenzo de Almagro a cambio de una suma de dinero que difícilmente se haga pública alguna vez.
¿Quién le explicará a esos hinchas que siguieron la campaña del “9” ilusionados por ver a su equipo en la categoría superior, que sólo estaban haciendo “el aguante” para cristalizar un buen trámite bancario? Porque al menos serviría de aliciente conocer la supermillonaria cifra recibida para hacer frente a semejante retroceso institucional y deportivo (pierde cuatro categorías). Y si es tan jugosa como uno supone debería ser, no estaría mal habilitar una boletería y empezar a indemnizar a los hinchas defraudados.
Flaco favor le hace al promocionado nuevo perfil de la Liga Nacional la llegada de empresarios de billeteras frondosas que pueden burlarse de reglamentos, de competencias y hasta de la gente.
¿Existe diferencia entre sobornar a un rival o pagar una “fusión”, para ascender? Por supuesto, una se hace a escondidas y la otra en conferencia de prensa. Pero en esencia, no hay grandes distinciones. Ambas persiguen desvirtuar el sentido lúdico del deporte.
Nadie reniega del poder del dinero en el deporte profesional. De hecho, hace unos años, 9 de Julio pagó por su lugar en el TNA. Pero que los billetes sean más protagonistas que los jugadores, ya es demasiado.
El hincha de verdad, ese que sueña con abrazar a jugadores transpirados en una cancha eufórica, está de luto. Los “hacedores” del hoy lucen perfumados y con saco y corbata.
Entre tanto despropósito, uno debe contentarse con un anhelo: que la tabla de posiciones siga siendo de puntos y no de cuentas bancarias.