Hernández y sus piezas en el tablero de la selección argentina rumbo al Preolímpico
Rumbo a México. Con pocos jugadores que son “número puesto”, ¿quiénes tienen más chances de quedar entre los 12 para el Preolímpico?
El Preolímpico, que se jugará en el imponente Palacio de los Deportes del gigantesco DF de México, del 31 de este mes al 12 de septiembre, asoma en el horizonte. Como quien ojea las cartas, ya comienza el juego de especulaciones acerca de cómo será el "truco" que propondrá la preselección argentina que dirige Sergio "Oveja" Hernández.
Con sólo dos integrantes de la Generación Dorada, Luis Scola y Andrés Nocioni, y unos cuantos jóvenes que son "número puesto", como Facundo Campazzo, Nicolás Laprovittola y Marcos Delía, buena parte de los 12 puestos definitivos parece estar en juego para un período muy corto: antes de viajar a Puerto Rico para jugar la Copa Tuto Marchand (desde el domingo 23), el paso previo al Preolímpico en tierras aztecas.
Scola y Nocioni, que aportarán el plus de siempre, resaltaron unas cuantas veces que ya no van a tirar del carro en todo momento. Es tiempo de los jóvenes. Llamados a ese juego, Campazzo y Laprovittola aparecen, por carácter, capacidad de conducción y experiencia, como los nuevos líderes. Lo asumen y les gusta. Con 23 años y 2,09 metros, Delía es otro con pasaje asegurado: suma experiencia en la selección y si bien le falta para luchar contra internos pesados y potentes –por momentos parece falto del carácter, el ADN de la selección– nadie puede imaginarlo mirando el Preolímpico por televisión.
Marcos Mata, un talentoso que no termina de despegar, está desgarrado y no se conoce, en plenitud, su tiempo de recuperación. Sin problemas físicos, el marplatense estaría adentro. Sin embargo su participación está, hasta aquí, entre signos de interrogación. Los otros 13 preseleccionados, con sus virtudes y defectos, tendrán que ganarse el puesto.
Escenario completo
¿Quiénes tienen un pie adentro para el Preolímpico? Leonardo Mainoldi (ala-pivot con buen tiro exterior) puede, por fin, hacerse su lugar, después de estar largos años a la sombra de los Dorados. Y Federico Aguerre (mejor alero de la Liga 2014/15), posee buena puntería de tres puntos y tuvo muchos minutos en Toronto. Ambos corren con viento a favor.
Hay tres escoltas con buenas chances: Selem Safar (bombardero con experiencia), Nicolás Richotti (estuvo “ahí” de ir al Mundial, no jugó bien en Toronto pero también podría trasladar la pelota por necesidad) y Nicolás Brussino (explotó en los Panamericanos y “Oveja” se lo llevó a Peñarol). Dos de los tres, o acaso los tres, estarán en México.
De todos modos, allí habrá que ver cómo arma el rompecabezas el técnico. Entre los aleros también hay que sumar otros con ansias de ganarse un lugar: Patricio Garino (pide pista con su crecimiento en el básquet universitario de Estados Unidos), Gabriel Deck (dio el salto y fue elegido Mayor Progreso de la Liga) y Pablo Espinoza (no tuvo una gran Liga).
Los bases Luca Vildoza (el más joven del plantel, puro talento) y Nicolás “Penka” Aguirre (MVP de la Liga) lucen con menos espacio. Con dos conductores como Campazzo y Laprovittola, y escoltas que pueden trasladar la bola, parece poco probable verlos entre los 12.

En la pintura está el agite
La lucha final está en la zona pintada, con Juan Manuel Torres, Tayavek Gallizzi y Matías Bortolín peleando por una o hasta dos plazas, de acuerdo a cómo plantee el juego Hernández. ¿Con cinco internos puros? ¿Cuatro más “el Chapu”? ¿Con Scola de “4” y Delía de “5” en gran parte del torneo o con “el Luifa” como pivot en los partidos o tramos más calientes?
Torres, el más alto de los 19 (2,10 metros), saca ventaja por virtudes ofensivas. Ojo: eso no es poco. Gallizzi, la “Cenicienta” del Mundial 2014, es pura intensidad. Tiene convicción, no se achica contra nadie y puede dar un vuelco anímico en pocos minutos: ese es su plus. ¿Y Bortolín? El cordobés, a quien nadie puede negarle su talento, viene de una Liga flojita con Atenas y de unos Panamericanos en los que arrancó como titular pero en los que mostró poquito y nada. Contra Uruguay, en el amistoso del viernes pasado, aportó bastante en poco tiempo. La ecuación parece simplísima: o se convence y muestra la actitud de querer comerse la cancha o se le va a pasar el tren.
En el Cuatro Naciones que se jugará en el estadio de Tecnópolis (megamuestra de ciencia, arte y tecnología), el cuerpo técnico del “Oveja” Hernández irá definiendo la fórmula: los 12 elementos que le brinden la química deseada para buscar el pasaje a Río, sellando el pasaporte en el DF mejicano.