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Fabricio Oberto: "A veces me pasé de exigente"

El pivote reconoció que muchas veces dio más de lo debido. “No quise correr más riesgos” le dijo a Mundo D a poco de haber anunciado su adiós. El lunes estará en Córdoba.

06 de noviembre de 2010 a las 09:48 a. m.
Gustavo Farias
Fabricio Oberto: "A veces me pasé de exigente"

Llevaba un par de horas intentando asumir su nuevo papel como ex jugador, después de 17 años como basquetbolista profesional. Fabricio Oberto, acababa de anunciarle a Portland que sus días de jugador habían acabado. Era la medianoche del jueves cuando respondió al llamado de Mundo D. Esta vez la muletilla del "todo bien, todo tranquilo" con que habitualmente responde al "¿cómo estás?", no sonaba tan convincente como antes. Teléfono de por medio, se notaba que estaba viviendo uno de los peores días de su vida. No era para menos: acababa de poner punto final a una actividad que fue centro de su vida desde los siete años.

“No quería tomar otro riesgo por más que los médicos me digan que está todo bien”, arrancó a la hora de justificar una decisión que maduró, incluso, antes de entrar al consultorio médico tras sufrir un mareo en el partido del martes pasado ante Milwaukee. “En esto, uno juega al máximo de la exigencia y creo que el riesgo está. A veces, incluso, yo me pasé del máximo de la exigencia. Es lo que hice hasta ahora y lo aceptaba, pero ya no. No quiero arriesgarme más”, reafirmó

–¿Cuándo tomaste la decisión?–Ayer (por el miércoles). Empecé a sentirme mal antes de terminar el segundo cuarto del partido del martes. Estaba un poco mareado, algo débil... comencé a pensar, lo fui madurando ahí mismo y con el correr del día lo decidí. Esta vez la decisión quise tomarla yo y decidí que hasta aquí llegué. Los médicos de Portland me vieron y dijeron que estaba todo bien, pero igual ahora visitaré al doctor que me operó en Austin (Andrea Natale).

–Al entrar al consultorio... ¿ya tenías decidido no jugar más?–Y... ya lo tenía bastante avanzado. Esta vez al riesgo quise valorarlo yo y no lo que me dijeran ellos. Todos los estudios de la semana me dieron bien, sólo tengo unos "skips", que son como unos saltos que he tenido desde que me operaron... Pero ésta fue una decisión mía. Me planteé decir qué hago y cómo lo digiero. Hablé con gente cercana y de mi familia, todos me apoyaron.

–¿Vas a poder dormir esta noche?–Ya vengo con varias noches sin dormir. Mañana (por ayer) me levantaré y tomaré camino hacia Texas para una revisación médica y tal vez quedarme unos días allá.Entre recuerdos y proyectos

¿Qué hacía Fabricio poco después de bajar el telón? Estaba en su residencia en Portland preparando su partida hacia Texas –ayer se encontró con “Manu” Ginóbili– mientras ordenaba un álbum digital con los mejores recuerdos de su carrera. “Recuerdo cada foto, cuándo fue, dónde fue... Me quedo con todo lo positivo, que fue mucho. No pienso en lo negativo. Con la carrera que tuve, me basta y me sobra”, aseguró.

–¿No te ataca la nostalgia?–Por ahora no, las miro tranquilo. Pero seguro que ya me llegará. Hago básquet desde los siete años, bien o mal, pero con muchas ganas. Casi toda la memoria de mi vida estuvo ligada a ello. Pero esto es así, estoy contento con lo que me tocó vivir.

–¿Qué imaginás para tu vida de ahora en más?–Ojalá que no juegue más (se ríe). La verdad es que me voy a tomar todo tranquilo para ir viendo cómo sale. Es demasiado temprano para planes concretos. Ya me van a ir saliendo las cosas, por ahora asimilo la transición.

–¿Vivirás en Argentina?–Ya veremos. De momento y por los próximos meses, sí. En Córdoba estoy muy bien, pero ya veré de acuerdo a la necesidad o lo que uno tenga que hacer.

Fabricio Oberto es ya un ex jugador. Su despedida fue en silencio, en medio de un partido, sin ruido. Tal vez porque el crédito de los aplausos se agotó con una carrera plagada de éxitos.

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