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El año que Banco Córdoba desafió a Atenas en la Liga Nacional y fue un gran fracaso

En la temporada 1992/93 "se llevó" a Campana, a Filloy y a Osella, tres de las figuras del Verde, para jugar en la elite, pero terminó de la peor manera. Hasta hace poco tiempo, seguía pagando esa "aventura".

21 de agosto de 2020, 08:22
El año que Banco Córdoba desafió a Atenas en la Liga Nacional y fue un gran fracaso
Tres de los que llegaron. Luis Oroño, "Pichi" Campana y Diego Osella se sumaron a la "aventura" de Banco en 1992. (La Voz/archivo)

En los '90, Atenas ya dominaba el básquet argentino. Era la carta fuerte en el país y de Sudamérica. Sumaba ya cuatro títulos en la Liga Nacional (en 1987, 1988, 1990 y la campaña 1991/92) y era el rival por vencer.

En la temporada 1992/1993, Banco Córdoba se atrevió a hacerle frente al poderío del club de barrio General Bustos.

El mejor. Diego Osella le sacó el jugo a esa temporada y sobresalió en Banco. (La Voz / Archivo)
El mejor. Diego Osella le sacó el jugo a esa temporada y sobresalió en Banco. (La Voz / Archivo)

La Liga Nacional empezó de manera oficial en 1985 con Instituto y con Asociación Española acompañando a Atenas. La Gloria jugó dos temporadas y descendió (en 1986), y el club de barrio General Paz llegó al sexto puesto en 1987, pero dejó la competencia tras una asamblea.

San Martín de Marcos Juárez probó suerte en 1988 y se retiró de la Liga antes de terminar la temporada tras un accidente en que se lesionaron varios jugadores del plantel.

Banco había ascendido, apostó fuerte y desafió al Verde, que venía de ser campeón en la campaña 1991/1992.

La entidad era conducida por Osvaldo Bessone, quien además era el tesorero del banco provincial.

Presentación. Osella y Campana, con el presidente Bessone entre ellos, en su presentación en Banco. (La Voz / Archivo)
Presentación. Osella y Campana, con el presidente Bessone entre ellos, en su presentación en Banco. (La Voz / Archivo)

Se "llevó" de Atenas a tres de sus figuras recientes, ganadoras del título de la Liga: Héctor Campana, Germán Filloy y Diego Osella.

Al equipo lo conducía Horacio Seguí, uno de los fundadores de la Liga Nacional. El club contaba con uno de los talentos jóvenes del básquet nacional, Gabriel Riofrío (1,8 puntos en 18 partidos), quien murió en 2001.

Y llegó un jugador experimentado, con pasado en la selección nacional, como Luis Oroño, actual suegro de Manu Ginóbili.

A ellos se sumaron los dos extranjeros Carl Davis y Keith Hughes, y la conducción de Fernando “Nano” Posetto.

Nada salió bien

Tan mal salió el proyecto de Bessone y compañía que hasta hace pocos años Banco Córdoba (que compite en el torneo de la Asociación Cordobesa) seguía asumiendo deudas de la "aventura" de jugar la Liga Nacional y desafiar a Atenas con "figuras". Tres años atrás pudo reinaugurar el piso en su estadio.

¿Qué pasó? En lo deportivo, las  grandes estrellas que ficharon los "bancarios" en su mayoría no funcionaron.

Y el “proyecto” económico para sustentar la participación de Banco fracasó casi desde el mismo inicio de la competencia.

Las lesiones fueron claves para el descalabro que significó la temporada 1992/1993 de Banco Córdoba.

Filloy, con problemas en la rodilla, apenas jugó cuatro partidos. Con 3,8 puntos en 11 minutos, esa campaña marcó el final de su notable carrera profesional.

El 2 de octubre de 1992, por la séptima fecha, Banco fue a San Nicolás a visitar a Regatas. Fue el estreno para Filloy. Y el final de "Pichi" Campana.

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El goleador histórico de la Liga Nacional la estaba dejando “chiquita”, con 43 puntos, pero a cinco minutos del final sufrió un golpe y lo peor fue el diagnóstico: rotura del tendón de Aquiles, y chau temporada.

Campana, como Filloy, también jugó cuatro encuentros con la camiseta del club de Quintas de Argüello, con una media de 23 puntos en 31 minutos.

Solo Osella le sacó el jugo al mal año deportivo del equipo. El pivote nacido en Oncativo registró su mejor promedio anotador en sus 22 años en la Liga Nacional. Osella sumó 20,8 puntos en 39,1 minutos en los 47 partidos jugados.

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A partir de esa noche, fue a puro tropiezos la marcha de Banco Córdoba en la elite del básquetbol argentino. Las deudas y los reclamos de los protagonistas eran moneda corriente en Banco.

Se fue el entrenador, y su asistente Javier Sánchez quedó al frente del equipo, que terminó último en la fase regular y condenado a jugar para evitar el descenso.

Pero ni siquiera se presentó a jugar el playoffs por la permanencia contra Independiente de Neuquén.

Banco Córdoba apenas ganó 13 de los 50 partidos disputados y la “aventura” terminó de la peor manera.

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