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Campazzo, vértigo y desfachatez

Mano a mano con “el Facu”, cordobés y pieza clave de Peñarol en las finales ante Atenas. Los marplatenses ganan 2-0 la serie decisiva.

16 de mayo de 2010 a las 10:11 a. m.
Gabriel Rosenbaun
Campazzo, vértigo y desfachatez
Decidido. “Tiene personalidad y juega como un adulto”, dice su DT, Sergio Hernández (Foto: Majo Gil - Pickandroll.com.ar).

Cuesta, pero pelada la cáscara de timidez, Facundo Campazzo habla con la misma soltura con que juega. Figura en la primera final ante Atenas, el pibito formado en el club Municipalidad de Córdoba se suelta de a poco. Hay que sacarle algunas respuestas con destornillador, pero el diálogo se hace tan entretenido como ver su desfachatez en la cancha.–Te eligieron Revelación de la Liga y te agrandaste en cada partido decisivo. ¿Alcanzás a disfrutarlo o estás volando?

–Trato de disfrutarlo. A veces me paso de vueltas y en otras duermo todo el día, por lo cansado que quedo. Quiero tener los pies sobre la tierra y disfrutar.

–Igual, tu soltura asombra.

–Antes de los partidos me pongo nervioso, ansioso, pero cuando entro y tengo la pelota ya me tranquilizo. Es lo mío.

–Tu cambio de ritmo fue clave en la primera final. ¿Esa es tu arma principal?

–Los que venimos del banco siempre tratamos de cambiar el ritmo y hacer el trabajo sucio: defender, pegar un poco... ¡Ja! Hay que hacer de todo.

–Lucís cómodo jugando finales. ¿No te pesa la pelota?

–Es que me siento así, cómodo, y trato de no pensar en todo lo que nos jugamos. Con Atenas es muy especial: es el equipo al que iba a ver cuando era chico y el rival con el que perdimos las finales del año pasado.

–Cuando ibas a ver Atenas, ¿a qué jugadores admirabas?

–Admiraba a Marcelo Milanesio, pero en mi carpeta del “cole” tenía recortes de Sucatzky. Facundo era increíble. ¿Y sabés lo que me pasó? En el Interligas lo estaba marcando a él y me dice: “Te felicito por la temporada que estás haciendo”. Casi me hago pis de la emoción.

–Hablabas de defender. Dicen que sos insoportable.

–Eso a veces me juega a favor y otras, en contra. En momentos en que tengo que pensar más, sigo siendo desfachatado. Sergio (Hernández) dice que tengo que mejorar y me pide más calma.

–¿Qué significa Peñarol?

–Casi todo lo que me pasó es gracias a Peñarol. Llegué al club a los 16 años y me iba a dormir a la casa del técnico, porque tenía miedo. Peñarol es como una familia que me adoptó.

–Jugar finales con Gutiérrez y “Tato” Rodríguez, ícono del club, ¿es muy especial?

–Si me pongo a pensar en eso, tendría que pedirles un autógrafo, sacarme una foto con ellos e irme y mirarlos desde afuera.

–¿Me harías el listado de tus cinco grandes virtudes?

–Uy, ¡qué difícil! Sergio me pone para darle actitud y piernas en defensa al equipo. Y por ahí ayudo con algún triple. Pero no me sale autoelogiarme.

–Si ganaste la votación nacional como Revelación, algunas virtudes tendrás.

–Preguntales a los que votaron. A mí me cuesta...

–¿Y qué buscás mejorar?

–El tiro de tres puntos, muchos aspectos defensivos, leer más el juego, mejorar los pases. ¡De todo! Me sale más fácil esta lista que la otra.

–¿Este crecimiento te hace ilusionar con la selección?

–Sueño con defender la camiseta de la selección. Me tocó jugar un Sudamericano de cadetes y ya me sentía en el cielo. Quiero estar preparado.

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