Atenas le ganó a Quilmes un partido clave
En el Once Unidos. Atenas consiguió en Mar del Plata su primer triunfo como visitante en la era Romano.
Costó y mucho. Pero Atenas se anotó este viernes por la noche, en Mar del Plata, la primera victoria como visitante con Carlos Romano como DT, y volvió a ganar en la ruta después de haber vencido por última vez a Bahía Basket el 11 de diciembre. Ayer lo logró frente a Quilmes, el último de la Conferencia Sur y tan necesitado como los cordobeses por obtener una victoria. Fue por 80-73, después de haber encontrado el "clik" en el tercer cuarto.
El 18-18 con el que terminó el primer parcial, fue un reflejo justo de lo que sucedió en la cancha. Porque Atenas y Quilmes se alternaron en la supremacía del marcador a lo largo de todo el segmento y ese equilibrio se reflejó luego en el final. El Griego manejó más el ritmo del partido en la primera mitad del cuarto y llegó a sacar 4 de diferencia (6-10), pero en la segunda parte el local pudo imponer su juego y emparejó las cosas.
En el segundo Atenas perdió el rumbo. La paridad se mantuvo hasta el meridiano del parcial, pero después Quilmes se escapó. Poco a poco le encontró la vuelta a la defensa en zona que planteó la visita y, comandado por Vildoza, fue sacando al Griego del partido. A las desinteligencias defensivas, el equipo cordobés le sumó malas decisiones en ataque provocadas también por un asfixiante hombre a hombre que propuso el local. Con un parcial de 9-0 (39-30), el marplatense marcó la primera gran diferencia de la noche, que luego creció hasta 12 (43-31) y terminó en 10 (43-33). El goleo perimetral –5/11 para Quilmes y 1/6 para Atenas– aportaron a la causa.
El Griego se quedó con el tercer cuarto 18-15 y acortó la distancia a siete (58-51), pero no pudo mantener esa mejoría que le permitió limar la diferencia. Se llegó a poner a tres el Griego (48-45). El perímetro se sumó a las opciones en ataque (tres triples en el segmento), y siete rebotes defensivos y dos robos evidenciaron además una mayor concentración defensiva. Pero Quilmes reaccionó sobre el final y volvió imponer su ritmo de juego.
Un parcial de 10-3 de Atenas en el comienzo del último cuarto puso las cosas 61-61 y despertó un estadio que era pura presión. Los dos necesitaban la victoria, pero fue Atenas el que sacó a relucir la experiencia de sus jugadores y sentenció la historia. Después de estar arriba por última vez 22-21 en el albor del segundo cuarto, volvió a liderar el marcador 72-71 y ya no abandonó ese privilegio. Un inspiradísimo Mikulas y un laborioso Lo Grippo lideraron el ataque visitante, que pudo replicar lo bueno hecho en casa para ganar afuera 80-73
