El renacer de Germán Lauro
El atleta bonaerense se metió en la final de lanzamiento de bala y es el primer argentino en estar en una definición olímpica. “El Gordo” se planteó dejar de competir en 2009 y, en su Trenque Lauquen natal, volvió con todo.
Habrán venido a su cabeza las imágenes de su vuelta a Trenque Laquen. Es que en 2009, Germán Lauro dejó Buenos Aires y se volvió a su ciudad. Quería dejar el atletismo, que parecía un callejón sin salida. Tanto esfuerzo para nada, se decía. Hasta que recuperó las ganas pero decidido a vivir en el lugar de toda la vida. Desde allí construyó su renacimiento.
Ayer, en un mismo día, "el Gordo" batió tres veces el récord argentino de lanzamiento de bala. Algo inexplicable, como dijo ayer después de disputar la final olímpica, su primera vez en terreno grande. Fue una hazaña de dimensiones monstruosas para el atletismo argentino que puso a uno de los suyos a luchar por una medalla en el mismísimo Estadio Olímpico, algo que por ahora sólo se logró esta vez.
Lauro fue sexto y se llevó un diploma para la Argentina. Pero consiguió lo que vino a buscar: superase a sí mismo y demostrar que, en un deporte como el atletismo, también se puede aspirar a objetivos de primer nivel. El pibe de Trenque Lauquen había tirado, por la mañana, 20m75, lo que le abrió la puerta para la final que disputaría a la noche. A esa altura, no cabía en su cuerpo. "Sabía que se podía dar, lo sabía", repetía en el Estadio Olímpico.
Más tarde, en la final, volvió a quebrar su marca. Lo hizo dos veces: 20m82 y 20m84. Asombroso. No le alcanzó para pelearle a los gigantes del Primer Mundo, pero sí para conseguir un diploma y también el pasaporte a un nuevo mundo, el de los grandes logros.
"Tengo una felicidad enorme porque lo que conseguí es producto de todo el sacrificio tremendo que se tiene día a día y lo que se sufre para entrenar. Estoy muy feliz y disfruté muchísimo la competencia", decía Germán a los periodistas de la televisión argentina.
“Estar en semejante nivel y competir de cerca con los mejores del mundo es algo que a uno lo pone muy contento. Una final olímpica es algo indescriptible”, dijo el bonaerense.
"Fue algo espectacular, realmente. Después del Mundial de Estambul logré cierta estabilidad en esta clase de torneos y esta vez me tocó confirmarlo. Fui sexto en Indoor, sexto hoy (por ayer)... Da mucha confianza", agregó.
Emocionado, Lauro remarcó también que “lo mejor de todo es que todavía se puede mejorar mucho más”. “En lo físico, en lo técnico, en lo mental. Se puede seguir creciendo”, enumeró.
La medalla de oro se la llevó el polaco Tomasz Majewski, con 21m89, seguido por el alemán David Storl (21m86) y el estadounidense Reese Hoffa (21m23).
Rocío, contenta
“Cuesta explicar lo que se siente”, analizó Rocío Comba, la cordobesa que también participó en lanzamiento de disco (fue 26ª en la general) y que conoce como nadie a Lauro.
“Entrenamos en León, España, las últimas cuatro semanas y veía lo bien que estaba. Lo que hizo es increíble, pero lo esperábamos. Se lo merece”, reconoció la riotercerense.
Comba quedó 14ª (entre las 17 de su serie), con un lanzamiento de 58m98. A pesar de no entrar en la final, se fue contenta. “Me voy contenta con la marca, me parece importante haber obtenido este resultado en un Juego Olímpico”, aseguró.
“Estoy plena. Me gustó mucho esta experiencia, la disfruté, y creo que eso se terminó reflejando en una buena marca”, agregó.

