Temas del día:

María Moreno: "Soy una especie de cartonera de mis textos"

Black out, el nuevo libro de María Moreno, es un recorrido personal por la noche porteña de décadas atrás, y también por sus recuerdos más íntimos.

06 de diciembre de 2016 a las 07:00 p. m.
Gustavo Pablos
María Moreno: "Soy una especie de cartonera de mis textos"
María Moreno dice que en sus textos hace 'populismo estetizante' (Gentileza La Nación).

A partir de un encargo para la revista Latido, que publicaba textos íntimos y con ciertos contenidos ensayísticos, surgió el embrión de este libro, una extensa narración escrita con el auxilio de diversos géneros: la crónica, el ensayo, el diario íntimo, el relato, el perfil, la novela, etc.

"Mi amigo Daniel Molina publicó uno en el que contaba sus años de cárcel como preso político y su experiencia como hombre gay. Yo medio en broma me dije: \'¿cómo superar a este tipo que puso toda la carne en el horno?\'. Bueno, voy a hablar de mi dipsomanía -¡qué linda palabra, lástima que esté en desuso!- y de mi bisexualidad\' -dice la autora-. De esa exigencia de sangre amarilla, es decir entrega e intensidad, salieron unas 20 páginas donde de manera muy condensada metí todos los temas que me interesaban".

Black out está organizado en tres secciones que se alternan -"La pasarela del alcohol", retratos; "Del otro lado de la puerta vaivén", microensayos; y "Ronda", territorios-. En conjunto, es un intento por responder a la pregunta por el origen y por el recorrido.

En este extenso deambular textual están la familia, la infancia, el barrio de su adolescencia, la enfermedad, las redacciones, los bares de la avenida Corrientes con amigos escritores, el día en que despidió a su padre, algunos episodios en la casa del Tigre que comparte con el artista plástico Jorge Gumier Maier, la escritura, la literatura y el alcohol como motor de esos encuentros.

"El alcohol es una coartada, y también una manera de leer la literatura argentina, como hago en forma de microensayos. En Una excursión a los indios ranqueles, en Facundo, en Martín Fierro y Juan Moreira el juego de poderes se hace alrededor del dominio del alcohol", señala María Moreno.

Más allá de lo literal

Pese a toda la carga de referencialidad que se le pueda asignar al libro, una de las consignas que sobrevuela y que funciona a la manera de advertencia hacia los lectores es que no lo lean de forma literal.

"Si escribo lo que escribo, ¿me desnudo? Hay quienes leen como si se tratara de la vida misma", apunta en una de las entradas. Por eso le propone al lector que más bien se corra de esa especie de nostalgia de la experiencia intensa, y que pueda seguir la narración como un simulacro.

"Este es mi libro más artificioso. Sin embargo, creo que las escrituras del yo plantean la dimensión de la creencia -argumenta la autora-. Como si se dijera: \'Ya lo sé... pero aún así...\' O: \'Ya sé que el yo de la experiencia no es el yo de la escritura, que el sujeto del enunciado no es el sujeto de la enunciación, que no se puede diferenciar la primera persona de una ficción de la primera persona de una autobiografía pero... aún así... es la vida de...\' Siempre cuento la misma anécdota porque es muy graciosa: una señora se encontró con Daniel Defoe, el autor de Robinson Crusoe, y le dijo conmovida: \'¡Ay, pobre señor, cómo habrá sufrido usted en aquella isla!\'".

En la galería de personajes que formaron parte de su vida están Norberto Soares, Miguel Briante, Carlos Feiling y Claudio Uriarte, a los que retrata como compañeros de bares y de noches, pero también por aspectos de sus obras y por su ascendencia en el ambiente literario y cultural de la época.

"Quería leerlos sin esas explosiones narcisistas que suscitaron cuando murieron, testimonios meramente mitológicos y espasmódicos. Todos vivieron en paraísos artificiales pero, principalmente, fueron escritores", dice María Moreno. Y añade: "Hay una anécdota que cuenta Héctor Libertella en La arquitectura del fantasma, y es que los amigos de Kerouac se enojaban con él porque por más reventado que fuera y que perdiera la noche con ellos, después se iba corriendo a hacer su obra".

-¿Supo desde un principio que el libro iba a tener esta forma, o fue más bien producto de un montaje posterior? -Suelo reciclarme mucho, soy una especie de cartonera de mis textos. A partir del texto original en Latido, lo que hice fue desarrollar el relato de lo que ponía en escena. Pero no puedo hablar de montaje posterior porque uno de mis procedimientos en la escritura de lo que sea es el montaje. Además un texto en otro contexto y tiempo cambia totalmente el sentido. El cartoneo tiene que ver también con poder desplazar textos periodísticos a un territorio más estable, el del libro.

-Hay un par de adjetivos que utiliza con frecuencia para referirse a usted misma, como "plebeya" o "barriobajera", y que la vinculan con otros escritores de su misma generación, formados en las calles, las redacciones, los bares y la noche.

-Era una época en que el escritor podía ser "laico", es decir formarse en los bares donde asistían los "maestros" lectores y traductores, en los grupos de estudios, comprando en ese gran mercado editorial que era Buenos Aires, en el Instituto Di Tella, en el movimiento de cineclub. La universidad era sobre todo un lugar de politización. Era un momento histórico que permitía eso. Ahora el escritor suele provenir del espacio universitario. Un Rodolfo Walsh, un Enrique Raab, eran secundario incompleto. Todos estos escritores amigos, la mayoría, eran cronistas y en el cronista, tradicionalmente, desde Martí o Darío, está el orgullo de un saber diferente al del especialista, del técnico. Si utilizo esas palabras que decís es porque hago una especie de "populismo" estetizante.

Black out

María MorenoRandom House Buenos Aires416 páginas $ 329

Perfil

María Moreno

Periodista, narradora y crítica cultural. Escribió, entre muchos otros medios, en los diarios La Opinión y Tiempo Argentina, y desde hace años en Página/12. Publicó la novela El affair Skeffington, y los libros de no ficción El petiso orejudo, A tontas y locas, El fin del sexo y otras mentiras, Vida de vivos, Banco a la sombra, Teoría de la noche y Subrayados.