Alquileres: ¿tiempo de renovar o de rescindir?
Lo que muestran las tendencias. Datos clave para los tomadores de decisiones y expectativas para lo que queda de 2022.
Entre agosto y septiembre, el mercado de alquileres atraviesa su momento más tranquilo del año: se sigue alquilando pero a menor ritmo, por una cuestión estacional. “Los precios bajaron 10 por ciento respecto al pico de hace unos meses. La expectativa es que esos valores suban un 50 por ciento hacia fin de año. Para quienes tengan que renovar, de seguro los aumentos serán muy superiores a esos montos, ya que a pese a las actualizaciones de la Ley 27.751 aún están muy lejos de los precios reales de mercado; aquellos propietarios que decidan renovarle a sus locatarios andarán arriba del cien por ciento”, estima Facundo Aguad, dueño de Facundo Aguad Bienes Raíces.
La tendencia pasa más que nada por el tema seguridad: a la hora de alquilar, se tiene muy en cuenta ese punto, más allá de lo coyuntural.
“Si no se modifican las actualizaciones de los precios de los alquileres de vivienda y los tiempos de los contratos, la expectativa es mala. Por ejemplo, en muchas oportunidades nos llaman por inmuebles que están a la venta para ver si el propietario los alquila, pero este prefiere esperar y venderlo, porque sabe que al poco tiempo le quedará desactualizado el precio del alquiler y va a tener que esperar tres años para poder venderlo a un consumidor final”,
subraya Aguad.
Precios con envión
“Los precios de los alquileres vienen teniendo desde principio de año importantes incrementos, más aun en los departamentos, ya que estos estaban muy bajos hasta diciembre de 2021 por los efectos de la pandemia de Covid-19. Esta situación fue más acentuada en el barrio Nueva Córdoba, donde los estudiantes regresaron en 2022 a la modalidad presencial y la demanda de departamentos aumentó de forma abrupta, lo que dio como resultado una brusca suba en los alquileres”, explica Christian Antonini, titular de inmobiliaria Antonini.

Otra situación que colabora en el incremento de los precios pasa por los ajustes anuales que deben realizarse por ley, ya que los propietarios proponen altos alquileres para cubrirse.
“A eso se suma que muchos deciden sacar las propiedades en alquiler y ponerlas a la venta, debido a las consecuencias de la nueva Ley de Alquileres, que contribuyó a una baja de la oferta. Por contrapartida a la baja oferta mencionada, tenemos una gran demanda de alquileres como consecuencia de las pocas oportunidades que tiene la gente de acceder a la compra de una vivienda propia debido a la falta de créditos, la alta inflación que no permite el ahorro y las grandes devaluaciones de nuestra moneda, lo que forma un combo perfecto para la gran suba de precios en los alquileres, que a partir de principios de año se han acelerado significativamente”,
concluye Antonini.
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