¿Camina el “turbito” del Cruze?
Una de las consultas más recurrentes de los interesados en el Chevrolet Cruze II se refiere al rendimiento de su motor 1.4 turbo de 153 CV. En esta nota, te explicamos todo lo que tenés que saber.
Hoy más que nunca, la elección de la compra de un auto se está definiendo (además de por el gusto personal de cada uno y la utilidad que se le otorgará) por aspectos más bien racionales y que en definitiva colaboren con la economía. El motor que impulsa a un modelo es materia de análisis: que sea eficiente y consuma poco suelen ser las principales peticiones de los clientes, y es una combinación difícil de encontrar.

En esta nota, desde Chexa destacamos la performance del propulsor del Cruze II.

Lo mejor, debajo del capot
Desde que el Chevrolet Cruze empezó a producirse en el país, uno de los cambios de fondo más trascendentales fue el reemplazo del viejo motor 1.8 litros atmosférico por un moderno y comprimido 1.4 turbo de 153 CV para toda la gama y ambas siluetas (sedán y hatchback). Se trata de un motor que no tiene correa de distribución, por lo que es de libre mantenimiento.

Uno de los aspectos más destacables es su escasa sonoridad, pero lo mejor resuelto es su bajo consumo. Estamos hablando de un propulsor que en ciudad gasta 10,8 litros/100 km y que en ruta, a 130 km/h, necesita 7,8 litros para recorrer 100 kilómetros. Es, en síntesis, un motor que gasta lo justo y necesario.
Compacto, pero “pechador”
El otro gran mérito de este motor (que muchos subestimaron al comienzo por su baja cilindrada) son sus excelentes prestaciones. Se destaca su buena entrega en bajas revoluciones, pero todos sus rendimientos son genuinos.

Una mención aparte merece su caja automática de 6 marchas (se ofrece también con caja manual de 6 velocidades), que responde de manera rápida. Pese a que no ofrece doble embrague, no se queda “pensando” cuando se pisa con contundencia el acelerador.

Finalmente, la crítica para ella es que no tiene levas al volante.


