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Va a juicio el femicidio de Gladys, ocurrido en un desolado paraje del norte cordobés

En mayo de 2015, Gladys Britos fue encontrada muerta cerca de Tuclame. El acusado, su pareja, espera el juicio en libertad. Video: Ilustración de Gustavo Dagnino. Con la participación de Gerardo López en voz en off. 

14 de enero de 2016 a las 12:05 a. m.
Redacción La Voz
Va a juicio el femicidio de Gladys, ocurrido en un desolado paraje del norte cordobés

Gladys Britos (50) vivía y trabajaba en el campo, en una zona de Córdoba donde la lluvia es tan escasa como los vecinos a la redonda. Ahí, a unos 12 kilómetros de Tuclame, en el noroeste provincial, trabajaba como puestera junto a quien era su pareja, Daniel Marcelino Gómez. En ese mismo campo en el que vivió unos cuatro años, Gladys apareció muerta y semienterrada en el corral de las cabras en mayo del año pasado. Antes de que terminara 2015, la Justicia de Cruz del Eje confirmó la elevación a juicio. La decisión judicial se conoce ahora. Gómez será juzgado por el crimen de su concubina. Mientras tanto, por decisión de la Justicia, espera el juicio en libertad bajo fianza. Lejos de todo Gladys había crecido en San Pedro, cerca de Villa Dolores, y era madre de cuatro hijas, a quienes hacía tiempo que no veía. Cuatro años atrás se había mudado a esa geografía difícil detrás de una posibilidad de trabajo rural. En el campo, se dedicaba al corral de las cabras: separaba a las madres, las ordeñaba y cuidaba a los cabritos. También se encargaba de alimentar a los chanchos.La casa donde vivía con Daniel Gómez estaba alejada de otras viviendas, muchas habitadas por hombres solos. De allí que Gladys no tuviera muchas amigas con quienes conversar, y de allí que su desaparición pasara inadvertida durante tanto tiempo, casi un mes.Si bien tenía un trabajo duro, Gladys era muy cuidadosa en su aspecto y en su casa. "A pesar de que era un guadal la zona, su casa era impecable", rememora Laura, quien la conocía desde que había llegado. Su marido fue quien los llevó, a ella y a Gómez, a trabajar en ese campo."Siempre tenía una sonrisa y te recibía de buen humor, nunca con mala cara", recuerda Laura. Cada vez que iba al campo, compartían rondas de mates, partidos de chinchón, alguna fiesta patronal y las infaltables caminatas por el monte."Ella se ponía contenta cuando yo iba. No tenía con quién hablar, más que con su pareja. Así que cuando llegaba se ponía contenta. Me esperaba con algún regalito, una plantita nueva. Yo sentía el cariño que me tenía", rememora. Laura dice que Gladys nunca le hablaba de su relación con Gómez, tampoco de sus hijas. Una vez, la vio con un ojo morado. Gladys le dijo que se había golpeado con una rama en el monte.En mayo de 2015, en esa tierra solitaria no hubo quien notara su ausencia. Unos 26 días después, y por un llamado a la Policía, su cuerpo fue encontrado semienterrado, en el corral de las cabras que cuidaba todos los días.En la comisaría, Gómez confesó ser el autor del crimen. Sin embargo, tiempo después, en su declaración como imputado –la que vale para la Justicia–, lo negó y se llamó a silencio.El noviembre pasado, la Cámara del Crimen de Cruz del Eje confirmó la elevación a juicio. El fiscal Daniel Raimundo Barrera completó la investigación cuando tuvo en sus manos el resultado de la prueba de ADN que confirmó la identidad del cuerpo, casi seis meses después de haber sido encontrado en aquel corral. Por el estado de descomposición, la identidad no había podido ser establecida a través de huellas dactilares.