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Una hipoteca al futuro

El embarazo adolescente suele considerarse “la puerta de entrada al ciclo de la pobreza”. Marcela Fernández.

23 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una hipoteca al futuro

De las cifras oficiales surge que, al menos por el momento, ni el Programa de Salud Sexual y Reproductiva que comenzó a aplicarse en 2003 ni la ley de Educación Sexual en las escuelas que arrancó en 2006 han tenido impacto para disminuir la maternidad adolescente.

Además, los números sólo registran los nacimientos de hijos de madres menores de 20 años, pero no hay un registro de los embarazos que se producen realmente a esa edad, ni tampoco, como es obvio, de los abortos provocados.

En forma paralela, diversos estudios dan cuenta de que los chicos empiezan cada vez más temprano a mantener relaciones sexuales (casi el 40 por ciento ya lo hizo a los 15 años, según una encuesta del Ministerio de Salud de la Nación). También advierten que sólo alrededor de la mitad usa métodos anticonceptivos.

El resultado de esa combinación explosiva es, con demasiada frecuencia, el embarazo adolescente. Que, al menos en la mitad de los casos, no es deseado y que siempre, según alertan profesionales, ocurre en una etapa de la vida en la que no hay madurez psicosocial suficiente.

Por eso, aunque los obstetras sostienen que una madre adolescente no tiene, en principio, un riesgo orgánico o biológico mayor que una mujer de más edad, a raíz de su vulnerabilidad psíquica y social ella, y en especial su bebé, tendrán más riesgo sanitario.

Las estadísticas muestran, de hecho, que un bebé hijo de una madre adolescente tiene más riesgo de morir que el de una mujer de más edad. En la ciudad de Córdoba, la tasa de mortalidad infantil es más elevada en ese grupo: en 2008, mientras la tasa fue de 11,7 muertes cada mil nacidos vivos, en los hijos de madres menores de 20 años el indicador subió a 14,3; en 2009, las tasas fueron 11,3 y 12,2, respectivamente.

Por otra parte, el embarazo adolescente suele considerarse "la puerta de entrada al ciclo de la pobreza": en general, implica el abandono de los estudios y una inserción laboral temprana mal remunerada, lo que dificulta el acceso a un mejor nivel educativo y laboral. Esto compromete el futuro propio y también el de su hijo.

La verdadera dimensión de esto se advierte cuando se ve que la maternidad en la adolescencia es mucho más frecuente en los sectores más desprotegidos. Y muestra la necesidad de que las políticas públicas encuentren e instrumenten estrategias concretas para revertir esta realidad que va mucho más allá de lo sanitario.