Una coyuntura sin arbitraje
La comercialización se lleva entonces la parte del león, sin que nada ni nadie tenga hoy poder de arbitraje.
Hay tres segmentos de precio para la verdura en Córdoba: los súper e hipermercados, las grandes verdulerías y ferias francas montadas en la calle, y las verdulerías de barrio, pequeñas y atendidas por una familia. La brecha entre el primer segmento y el segundo es del 200 por ciento o más; mientras que entre el segundo y el tercero ronda el 50 al ciento por ciento. Pero cada segmento conforma su precio de una manera absolutamente arbitraria y diferente al resto. El supermercado es capaz de vender sin empacho a 30 lo que compró a 1,50: alega que frutas y verduras representan apenas el cinco por ciento de su facturación, que es un sector que se tiene sólo para dar un servicio porque ahí se trabaja a pérdida.El verdulero mira el precio del súper de su barrio y pone un poco menos o prorratea sus costos entre sus clientes habituales sin distinguir mucho a cuánto compró. En ferias y grandes verdulerías, es posible encontrar hoy precios casi irrisorios, como un kilo de mandarina o papa a 3,50 pesos, la mitad de lo que costaba un año atrás. Cuidar el bolsillo Es decir: hay para el consumidor diferentes opciones para cuidar el bolsillo. Pero cuando existen tantos canales de venta inelásticos, es decir, no sensibles a la estacionalidad o la coyuntura actual (mucha oferta por baja exportación), el problema es doble: el consumidor no se beneficia y el productor sale altamente perjudicado. La comercialización se lleva entonces la parte del león, sin que nada ni nadie tenga hoy poder de arbitraje.

