Un severo llamado de atención
En la sentencia de la Cidh se realiza un nuevo y severo señalamiento a la Argentina, en relación con la falta de aplicación de los derechos reconocidos a los ciudadanos por el Pacto de San José de Costa Rica. Gabriel Tavip.
La lamentable situación personal y familiar que llega a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) implica un caso en el que se relacionan historias relativas al ejercicio del cuidado de los hijos y la adecuada vinculación con ellos, la dudosa entrega en guarda "directa" con fines de adopción, la falta de tipificación de un delito de venta de niños y una negligente actuación judicial que debió resolver de manera urgente la cuestión. Así, en la sentencia de la Cidh se realiza un nuevo y severo señalamiento a la Argentina, en relación con la falta de aplicación de los derechos reconocidos a los ciudadanos por el Pacto de San José de Costa Rica y por el llamado corpus iuris de los derechos humanos.En el caso resuelto por la Cidh, Forneron luchó más de 10 años para que se reconozcan sus derechos de padre y, en consecuencia, los de su hija, enfrentándose con una parte de un sistema judicial que tuvo una mirada sesgada y discriminatoria de la idea de familia.Hay conclusiones señeras que se desprenden de la sentencia. Por una parte, cuando se habla de protección de la familia, el concepto debe ser inclusivo de diversos modelos familiares y evitar ideas preconcebidas sobre esta. Otro aspecto central es el señalamiento en relación con la duración de los procesos de guardas y regímenes de visitas, los que no deben sobrepasar "plazos razonables". Dice, además, que los retardos no pueden de manera alguna justificarse por la falta de infraestructura o personal de los mismos sistemas judiciales.Por último, quiero hacer mención de la recomendación que la Corte realiza al Estado argentino en el sentido de que debe legislarse penalmente para incluir la figura de venta de niños de conformidad a los estándares internacionales.Cada una de estas conclusiones deben ser un norte central para aquellos que cada día, y en diferentes roles, trabajamos por los derechos de las familias y de los niños, niñas y adolescentes.

