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Un recorrido por los bañados del río Dulce y el futuro parque nacional Ansenuza

El futuro parque nacional que se emplazará al nordeste de Córdoba guarda una singular belleza que pocos tienen el privilegio de conocer. 

11 de abril de 2018 a las 12:47 p. m.
Redacción La Voz
Un recorrido por los bañados del río Dulce y el futuro parque nacional Ansenuza
Los bañados del río Dulce serán parque nacional (Juan Pablo Martínez).
  • Monte
  • pastizales
  • cientos de aves
  • mamíferos y atardeceres que enamoran.
  • El futuro parque nacional que se emplazará al nordeste de Córdoba guarda una singular belleza que pocos tienen el privilegio de conocer.

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Córdoba esconde un tesoro único que pocos conocen. Es refugio de vida para cientos de especies animales, un oasis en medio de un seco desierto que debe permanecer intacto por el enorme valor que tiene para la flora y la fauna argentinas.

El río Dulce y sus bañados, antes de desembocar en laguna Mar Chiquita, forman ese santuario de la naturaleza, área que próximamente será declarada parque nacional.

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La Voz pudo recorrer, junto con Aves Argentinas, parte de estos paisajes en una travesía que duró tres días entre los diferentes ambientes que conformarán el parque nacional.

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Aproximarse a esta no zona no es sencillo, facilita la tarea tener un vehículo 4X4, que puede resistir los serruchos de los caminos de tierra y mantener a los ocupantes al resguardo de las densas nubes de polvo que se forman en esos guadales.

Unas 300 especies de aves habitan esta geografía, que encuentran refugio en el agua, en los pastizales y en los árboles y arbustos que crecen en el monte.

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El sol es implacable esta zona del nordeste Córdoba, entonces el resguardo a la hora de la siesta es obligatorio. Los pocos habitantes de la zona desaparecen cuando pasa el mediodía, al igual que el canto de los pájaros va bajando en intensidad y en variedad.

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Pero mientras el astro rey desciende hacia el horizonte, el cielo se llena de música nuevamente. Aves de todos los colores y tamaños comienzan a dominar la escena de la tarde, mientras más cerca se está del río Dulce mayor es la densidad de animales.

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En las costas barrosas del Dulce y sus bañados desfilan carpinchos, zorros grises y colorados y la estrella de esta geografía: el aguará guazú.

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Los peces abundan a lo largo del río, y su presencia está certificada por la cantidad de pescadores que suelen verse aguas arriba, en Santiago del Estero, y por fuera de lo que sería el futuro parque nacional, en Paso de la Cina y Paso de Oscares.

El sol cae en las zona de los bañados y el paisaje se torna africano. Siluetas de algunos árboles se dibujan sombrías en el horizonte, mientras una nube de mosquitos comienza a reinar en el ambiente. No queda otra que cubrirse el cuerpo entero y llenarse de repelente.

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Armar campamento en medio de este escenario es un lujo, no muy lejos del agua, el piso se mantiene seco y el pasto corto en algunas zonas de ganado.

Pasadas las 22, la nube de mosquitos desaparece, entonces es un buen momento para disfrutar del único momento del día en el que el calor afloja.

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La luna asciende roja, porque los constantes incendios de pastizales que provocan los paisanos suelen dominar el horizonte.

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Lo hacen para que brote pasto nuevo y blando para el ganado: corderos, cabras y vacas.

En la zona de los bañados del río Dulce, próxima a La Rinconada, conviven los animales de los productores con toda esta biodiversidad.

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Los flamencos se multiplican por miles en las colonias que forman en la desembocadura del río Dulce en la laguna Mar Chiquita.

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El futuro parque nacional Ansenuza va a ser el más grande del país y tendrá como protagonistas a los imponentes bañados del río Dulce y a la laguna Mar Chiquita, que ostenta el récord de ser la superficie lacustre más grande de Argentina, el mayor lago salado de Sudamérica.

Se estima que la superficie del parque será de 800 mil hectáreas, comprendidas entre la superficie lacustre y la zona de bañados, aunque todavía sus límites no están definidos.

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