Sin control, la medida será inaplicable
El éxito de ordenar el tránsito en el área central de la ciudad de Córdoba, apelando a restringir las operaciones de carga y descarga de los camiones y camionetas que abastecen a los miles de comercios allí ubicados, sólo depende de un factor: la capacidad de control de los inspectores de la Policía de Tránsito Municipal. Diego Marconetti.
De nada habrán servido los días en los que se debatió el decreto que establece nuevos modos para cargar y descargar las mercaderías si el municipio es incapaz de controlar que las más de 40 cuadras asignadas para la operatoria sin restricciones, y los 140 espacios destinados a la tarea en horarios específicos, no sean ocupados por vehículos particulares.
Lamentablemente, no alcanza con la colocación de carteles, la eliminación de los parquímetros y la demarcación con pintura amarilla de los lugares asignados.
Si en esos casi 200 puntos del área central no hay un inspector controlando, algún desaprensivo estacionará o detendrá su vehículo allí y obligará a los camiones a operar en doble fila. Y la intención del municipio de hacer más fluido el tránsito se diluirá entre los bocinazos y los embotellamientos.
Infelizmente, la conducta de algunos cordobeses hace esperar que eso suceda: cuando los inspectores están de paro, estacionan en la misma Plaza San Martín.
Durante 2012, los inspectores labraron 2.903 actas a automovilistas que se estacionaron en el centenar de espacios reservados a carga y descarga.
Fueron unas siete multas por día, cifra que aparece como exigua y que debería superarse ampliamente si se materializa la promesa de más controles.
También el año pasado, los inspectores labraron apenas mil actas a conductores de camiones y camionetas que realizaban de manera incorrecta las operaciones de carga y descarga. Otro número que aparece como muy bajo si se lo contrasta con la realidad.

