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Villa de Soto revivió su Festival de La Serenata, con corazón de pueblo

El clásico encuentro, en el noroeste cordobés, transitó su 32º edición con mucho público y fervor. Rechazó análisis musicales, fusas y semifusas: solo toleró las pasiones desatadas en una noche tórrida de verano y la idiosincrasia de su gente.

08 de enero de 2012 a las 05:41 p. m.
José Hernández (Corresponsalía)
Villa de Soto revivió su Festival de La Serenata, con corazón de pueblo
LA SERENATA. Un festival desbordado por el calor popular (LaVoz).

Villa de Soto (Cruz del Eje). Transitar este domingo al mediodía las calles arboladas de esta localidad del noroeste provincial fue internarse en la soledad total y una tranquilidad paradisíaca.

Nada es mágico u ocasional, hasta las primeras luces del día miles de personas disfrutaron a pleno el 32º Festival Nacional de la Serenata, un encuentro popular con propios y ajenos, que solo dejó margen para transitar el amanecer y dejarse llevar por el reencuentro, la pasión por lo tradicional, la calidez de una mirada o el fin de un trago largo.

Desde primera hora de la noche de ayer el desfile fue incesante hacia el Polideportivo Municipal, un predio a la par del río Soto, que prontamente se colmó y estalló en mil sonidos con un entorno que reflejó la idiosincrasia del lugar.

Porque intentarse en el crudo análisis musical o de capacidades interpretativas, sería soslayar la impronta popular de las fiestas y festivales regionales del noroeste: los encuentros son para divertirse, reencontrarse y transitar noches fraternales, también para corear lo más insólito y reiterativo de la mano del intérprete de turno. No más y no es poco en el disfrute colectivo que todo lo tolera.

Municipios y comunas, a pesar de su estrechez económica actual, saben que no pueden privar a la gente de sus tradiciones y sueños. Pero el presupuesto y la fama artística van de contramano y colisiona inevitablemente.

El escenario conducido por la palabra de Luis Maydán,  ducho conductor de estos encuentros, plantó la validez de grupos y ballets locales y regionales, explotando la veta  de Sergio Galleguillo y Los Amigos a pura chaya, harina y fiesta que por reiterativa no fue menos efectiva.

Las cuestiones continuaron de la mano jovial de Doña Jovita, transitaron por el canto de Cristian Valle el valor regional en ascenso, Los Patricios y Los Hermanos Mattar. Los locales Raíces Soteñas, El Tuscal, Marcelo Loyola y el Ballet Municipal Chuto aportaron lo suyo con el agregado de un buffet municipal bien servido y funcional.

Más allá de las realidades, los fenómenos populares derriban la lógica encendiendo fuegos sin sofocar, escandalizan sentimientos y redimen regionalismos, contra viento y marea.

Se vienen muchos. Como un reguero fiestas y festivales aguardan en la región. Entre tantos otros, aguardan en la gatera la Minería en San Carlos Minas, La Empanada en Las Playas, El Reencuentro en Ciénaga del Coro, de la Amistad en Tosno, El Cuarzo en Serrezuela, el Lechón en Bañado de Soto, de la Aceituna en Olivares San Nicolás, del Norte Cordobés en Deán Funes, del Cabrito en Quilino y el Olivo en Cruz del Eje. Este último promete novedades de fuste y al menos nueve noches consecutivas.