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Una familia da de comer a 60 chicos en su domicilio

No les sobra nada, pero Norma y Rubén Canalda sostienen a pulmón el Merendero Esperanza, en un humilde barrio de Jesús María.

12 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Corresponsalía
Una familia da de comer  a 60 chicos en su domicilio

Jesús María. Desde muchos puntos de vista, el barrio Sierras y Parques de Jesús María es un catálogo de carencias y, sin embargo, alumbra ejemplos cargados de vida y esperanza. No debería sorprender, y de hecho no sorprende, que en esta barriada la familia Canalda comparta lo que no tiene con los que más necesitan.

Norma y Rubén Canalda, junto a sus hijos Nicolás y Gerardo, y dos hijos más que la Justicia les entregó en guarda, ofrecen parte de su casa para que los jueves y viernes 60 pequeños y no tan pequeños del barrio tomen la merienda y también almuercen durante el mediodía del sábado en el Merendero Esperanza.

Cuentan con el apoyo de un puñado de comercios y de particulares, pero también organizan todo tipo de eventos para recaudar fondos, además de recolectar cartón y papel.

Rubén se moviliza en bicicleta hasta el centro las veces que haga falta, habla muy poco y cuando habla dice lo justo y necesario.

No le sobran palabras pero ¿para qué las quiere? si le sobra corazón. Eso aseguran los vecinos y es una de las razones por las que se siente orgulloso su hijo Nicolás.

"Agradezco a mis padres por enseñarme a dar sin mirar a quien se lo entrego, a compartir lo poco que tengo y dar cariño al que más lo necesite. Rescato lo que hicieron al dejarme abrir el Merendero Esperanza para ayudar, sacándoles espacio de la casa para poder albergar a los niños".

Acostumbrados a esquivarle al hambre compartiendo unos mates, lo más asombroso de esta historia es que este matrimonio haya aceptado la responsabilidad de criar a dos hermanitos como si fueran hijos propios.

Empeño solidario. Ezequiel (7) y Joaquín (2) fueron a parar a manos de los Canalda con distintas afecciones y con signos de desnutrición. Hoy son dos niños saludables y su bienestar se les nota en las permanentes sonrisas que ofrecen a quienes los visitan.

Y su empeño solidario no se restringe ni agota en el comedor sino que han organizado viajes para que los chicos conozcan la ciudad de Córdoba, el Cerro Colorado, y otros lugares.

"Un buen ejemplo enseña más que muchas palabras" es el lema que eligieron para el Merendero Esperanza y en estos cuatro años de historia que cumplieron el 9 de julio se les ha cumplido con creces.