Tras 48 años, el abrazo que Mari soñaba
María Benítez fue secuestrada en Formosa a los 12 años. Víctima de trata, trabajó a la fuerza en Córdoba desde niña y perdió todo contacto con su familia. Ahora, a los 60 años, decidió contar su historia y ayer se encontró con una de sus hermanas, a quien no conocía.
Alta Gracia. "El único que salió a papá es Valentín, el más alto de todos. Nosotras hemos salido a mamá: petisas", le contó, como novedad, Beatriz a su hermana María. Todo es nuevo para María (o Mari) Benítez, porque nada sabía de su familia desde largos 48 años.
Mari, que hoy suma 60 y vive en Anisacate, fue secuestrada cuando era una niña de 12 en Formosa. Desde entonces vivió hasta ahora en Córdoba, sin contacto alguno con su familia de origen. Días atrás tuvo el primer contacto telefónico y ayer el primer abrazo con una hermana que no conocía ni de nombre.
Mari fue traída a la fuerza y víctima de trata. Trabajó desde niña en casa de una familia en Córdoba, hasta que ya adulta formó una pareja y se mudó a Alta Gracia.
Cuando la semana pasada Mari contó su historia a La Voz del Interior contó que cuando la arrancaron de Formosa eran cinco hermanos. Recién ayer supo que eran seis, porque no conocía de la existencia de Beatriz, que nació después de su "desaparición".
Beatriz llegó ayer a Anisacate y este diario fue testigo de ese encuentro, del primer abrazo emocionado y de la promesa de reunir a toda la familia.
Su mamá murió hace unos años. Beatriz, mientras se esforzaba por no llorar, le contó que la buscó y esperó hasta el último de sus días.
Ahora Mari supo que su mamá, de muy humilde condición económica, visitaba una y otra vez al médico que la atendió en aquel hospital de Formosa, para insistir con sus preguntas sobre el día en que, a sus 12 años, una enfermera la secuestró, para traerla a Córdoba.
Según el relato, el médico les dijo que Mari estaría en Córdoba y que estudiaba en esa ciudad, sin más datos.
“Mi mamá siempre me decía que éramos seis, que Mari estaba afuera pero que ella la adoraba igual. Mi mamá hizo todo lo posible para buscarla. Después le decían que estaba bien, que estaba casada, que era maestra, que tenía tres hijos”, recordó Beatriz ayer. Pero nunca obtuvieron un dato de cómo hallar a María.
Beatriz precisó que su mamá quiso realizar, décadas atrás, una denuncia ante un juez. “Le dijeron: ¿Para qué quiere otra hija si no tiene plata para cuidar a las que tiene?”, dice que fue la respuesta.
Ayer Mari supo también que su papá murió seis años después de su secuestro (hace 42) y que su mamá salió a trabajar para mantener la familia. Cinco hijos quedaron a cargo de una mujer sola.
El encuentro
“¿Cuántos hermanos tenés?”, le preguntó por teléfono Beatriz antes de venir. “Cinco”, le respondió Mari. “No, tenés seis. Yo soy tu hermana Beatriz”, le completó. Beatriz llegó ayer con su pareja: iban a visitar Córdoba para el fin de semana largo, pero ahora tuvieron otro motivo para apurar el viaje.
“Fue una gran emoción”, expresó Mari. “Ahora me tenés que contar qué pasó en todos estos años, cómo conociste a tu marido, si tenés hijos, cómo están todos allá”, preguntó ansiosa a Beatriz. “Somos de la misma altura. Decime si no somos parecidas. Somos Benitez las dos”, decía Mari, emocionada.
“Lo bueno es saber que ustedes siguen en contacto”, dijo Mari en relación a los tres hermanos que viven en Buenos Aires y los dos que siguen en Formosa.
“Ahora vamos a mi casa a tomar unos mates. Tenemos mucho de qué hablar”, planteó Mari mientras tomaba la mano de su hermana. En la intimidad, ya sin testigos, el diálogo sería seguramente otro.
Los otros
El intendente de Anisacate, Ramón Zalazar, señaló que colaborarán con el encuentro de Mari y sus familiares. “Será en Formosa, Buenos Aires o Anisacate. No lo sabemos, pero vamos a colaborar con Mari”, destacó Zalazar. El municipio colaboró para contactar a Mari con su historia, luego de que esta preguntara en el área de Derechos Humanos si podían ayudarla, una vez que había decidido romper su largo silencio. El municipio pidió ayuda en la gestión a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Al contar su historia, que ni a sus íntimos relató durante 48 años, Mari dijo recordar que fue secuestrada un día caluroso en un hospital de Formosa mientras acompañaba a su mamá, que se había descompuesto. Una enfermera le había ofrecido una pastilla con un vaso con agua. Despertó en otro hospital y luego fue trasladada por un médico y una enfermera hasta la ciudad de Córdoba. Allí pasó 25 años de su vida realizando tareas del hogar en una casa de barrio General Paz. Cuando de niña preguntaba por su mamá, recibía evasivas y amenazas. Bajo presión, de eso no se hablaba.
Se acabó el silencio
Callarlo. "¿Sabés lo que me pasa? A mí me secuestraron cuando tenía 12 años", le confió María Gregoria Benitez, ahora que cumplió 60, a su pareja que le preguntaba, desde hacía años, por qué no se contactaba jamás con sus familiares. Así empezaba la nota con la que La Voz del Interior contó el pasado martes 11 la historia de Mari, que durante 48 años mantuvo sepultada, en total silencio.
Contarlo. Mari contó que a los 12 años fue arrancada de su familia y traída a la fuerza, como víctima de trata, de Formosa a Córdoba, donde por años trabajó en una casa de familia. Hasta le adulteraron su partida de nacimiento. Ahora, a los 60 años, le contó esa historia a su pareja e inició la búsqueda de los suyos. 48 años después, los encontró.

