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En Río Cuarto crearon una “saladita”, pero cada vez hay más ambulantes

El municipio invirtió en un salón para concentrar a vendedores informales, para evitarlos en las calles. La nueva feria lo logró parcialmente.

17 de julio de 2012 a las 11:29 a. m.
Corresponsalía
En Río Cuarto crearon una “saladita”, pero cada vez hay más ambulantes

Río Cuarto. Hace siete meses, el municipio de Río Cuarto creó la feria "El Progreso", en la que intentó aglutinar a los vendedores callejeros. Un año antes alquiló un local céntrico (en el que funcionaba un templo evangélico) y construyó en su interior una treintena de stands, con una inversión de 400 mil pesos y paga además 13.500 mensuales de alquiler.

Llegó a ofrecer subsidios para que los ambulantes desarrollaran microemprendimientos y, a través de la feria, entraran en el mercado formal. Una ordenanza que prohibe las actividades comerciales en la vía pública, con excepción de los quioscos de diarios y revistas. Pero nunca se hizo cumplir.

Después de una fuerte polémica por el ofrecimiento dinerario que el municipio hizo a los vendedores ambulantes para que se retiraran de las esquinas céntricas, donde dicen tener “derechos adquiridos” por permisos históricos, lograron que una treintena se trasladara a la feria.

Tres o cuatro vendedores, quedaron con sus puestos de remeras de fútbol, CD y relojes en lugares estratégicos del microcentro. Ahora ya son muchos más. En tanto, al frente de la Municipalidad, está instalada una carpa “de artesanos” donde se venden productos manufacturados.

El Centro Empresario Comercial Industrial y de Servicios manifestó su disconformidad con la proliferación de vendedores ambulantes. Diego Cid, vicepresidente de la entidad, anticipó que pedirán una reunión con las autoridades y harán un relevamiento de los vendedores en la vía pública que “constituyen una competencia desleal”.

A todo esto, la gente recién se comienza a acostumbrar a recorrer la Feria El Progreso. "Nosotros nos encontramos en Buenos Aires con los comerciantes tradicionales de acá, en La Salada. Un jean que sale 60 pesos ellos lo venden a 300 o 400; si no venden porque la gente busca precio, problema de ellos", sostienen los feriantes. Testimonios Andrea  (dueña de un stand de lencería). "Yo estaba en la calle vendiendo CD y películas y ahora en la feria vendo lencería.  Acá no pasamos frío y aunque llueva vendemos igual. Yo tengo cuatro hijos, mi marido también tiene un puesto y nos va bien. Por tres años la municipalidad paga el alquiler". Marta (clienta). "Es la primera vez que vengo, está lindo. Vine porque una amiga me dijo que unas pantuflas, todas de piel con suela e goma, están a 15 pesos acá, y  en todos lados te las cobran 50 o más. Uno busca precio. Yo también vendo lencería por catálogo". Miguel Angel Márquez  (vendedor de ropa la Feria El Progreso). "Yo estuve en la calle 33 años, acá estoy más cómodo. Se vendía un poco más en la calle pero el que diga que acá no vende miente. Se puede vivir igual. Yo desde el 76 que viajo a Buenos Aires, y he visto a los comerciantes donde compran, son pícaros".