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Referente de otra mirada dentro de la Iglesia Católica

Tenía 82 años, fue uno de los fundadores en Córdoba del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

12 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Referente de otra mirada dentro de la Iglesia Católica

A los 82 años, murió Erio Juan Vaudagna, uno de los fundadores en Córdoba del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, junto a José Oreste Gaido y Nelson Dellafera, y también un brillante intelectual que ofreció otra mirada sobre el rol de la Iglesia Católica. Este sacerdote, quien luego dejaría los hábitos y formaría una familia, trajo ideas innovadoras a Córdoba cuando egresó de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).Como profesor de Filosofía en el Seminario Mayor, Vaudagna marcó el inicio de un profundo debate sobre la relación de la Iglesia con la sociedad, propiciado mundialmente por el Concilio Vaticano II en 1962.Para este sacerdote, la Iglesia tenía que permitir la participación de la juventud e interesarse por las problemáticas sociales. Este planteo también exigía una adecuación de la institución católica, que a la larga le trajo problemas con las autoridades de entonces.Un ejemplo de la militancia de estas ideas ocurrió el 24 de diciembre de 1969. Vaudagna, junto a los curas José Rivarola y Elvio Alberioni, de la parroquia de barrio Los Plátanos, organizaron un pesebre de "protesta" en forma de mural, que reproducía imágenes de líderes populares como Ho Chi-Minh, el Che Guevara, Camilo Torres, el obispo Helder Cámara y los sindicalistas Raimundo Ongaro y Agustín Tosco, quienes saludaban a un Cristo Liberador.En una entrevista concedida a la Revista Ñ , Vaudagna explicó los motivos del tan poco ortodoxo pesebre: "Al pesebre le dimos un carácter religioso, social y político dentro del contexto de renovación religiosa y teológica producida por el Concilio Vaticano II. Como efecto de estas ideas surgieron iniciativas interesantes de amplios sectores de la Iglesia, que bajaron a la realidad popular, yendo a los barrios más carecientes e incorporándose como simples pobladores. Se comenzaron a simplificar las prácticas religiosas, a hacerlas inteligibles, a llevar un mensaje vinculado a lo social y a no cobrar por los servicios prestados. Eso, a la gente, le impactó fuertemente. Nosotros éramos curas pobres". Humilde y brillante. Quienes lo conocieron, señalaron que Vaudagna fue un intelectual brillante y muy humilde. En los años '60 se animó a decir que no había incompatibilidad entre los escritos juveniles de Marx y el cristianismo. En este contexto, Erio declaró, en una entrevista del diario Córdoba : "Los que no sienten el dolor de las clases desheredadas no viven las enseñanzas del Evangelio y temen comprometerse ante el hermano hambriento y desnudo". A principios de la década de 1970 dejó los hábitos, se casó y tuvo tres hijos. Sus restos fueron velados ayer en una casa mortuoria del Cerro de las Rosas.