Temas del día:

“Quiero trabajar, pero no puedo arriesgar mi integridad física”

El sabor amargo de Carolina cuando se enteró de que para ir a una escuela tenía que entrar y salir custodiada por la Policía.

26 de mayo de 2014 a las 12:02 a. m.
“Quiero trabajar, pero no puedo arriesgar mi integridad física”
Renuncia. Carolina renunció a su cargo en una escuela de Granja de Funes II antes de empezar a trabajar. Escribió en una nota los motivos, pero en el Ministerio de Educación, la empleada que la atendió no se la quiso recibir (La Voz / Pedro Castillo).

El 23 de abril, Carolina (28) había aceptado el cargo para la escuela Hugo Leonelli de Granja de Funes II y, al día siguiente había decidido ir a conocer el colegio en su moto. La verdad, no sabía cómo era el barrio. "Sobre la calle Los Alemanes, me detuvo un control policial. Les pregunté cómo llegar a ese barrio e inmediatamente me dijeron que debía acompañarme un patrullero ya que de lo contrario, entrando sola en mi moto, lo mínimo que podía pasarme era sufrir un empujón para robarme la moto", cuenta Carolina.Se asustó un poco, pero siguió su camino acompañada por un móvil policial hasta la puerta de la escuela y le advirtieron que no regresara sola."Ellos no podían esperarme en la puerta porque les habían informado por radio que en ese momento había sucedido un arrebato", dice la docente.Y agrega: "Como a mi alrededor no había nadie para pedir que me escoltara hasta la salida del barrio, decidí no entrar a la escuela y colocarme al lado del móvil policial hasta salir de esa zona".Nunca conoció a la directora ni a los alumnos. Se fue. Carolina volvió a recibir la advertencia policial de no concurrir en moto a la escuela, llevar sólo la tarjeta del colectivo y ser acompañada por policías hacia la parada del ómnibus.Se angustió y decidió rechazar el cargo en el Ministerio de Educación.En el momento del trámite quiso entregar una nota para contar su experiencia, pero nadie se la quiso recibir. La empleada que la atendió, incluso, le insinuó su falta de compromiso. De allí también salió llorando."Lamento que no se me haya informado que además de ser zona desfavorable y cobrar 40 por ciento más, tenía que entrar y salir con guardia policial para no ser asaltada, golpeada, sabrá Dios que más", dice Carolina.La profesora, entrenadora de rugby y maestra de gimnasia en un jardín maternal, asegura que quiere trabajar. "Pero no puedo dar a cambio mi integridad física, poner en riesgo mis pertenencias que mucho esfuerzo me han costado y arriesgar mi vida", concluye.