Por sexto año consecutivo bajó la mortalidad infantil
La tasa se redujo de 11,1 a 10,8 cada mil nacidos vivos entre 2012 y 2013. Lo atribuyen a mejores condiciones de vida, planes de control de embarazo e inclusión de vacunas en el calendario. En Córdoba, el indicador también tuvo una ligera merma, al pasar de 9,7 a 9,6.
Por sexto año consecutivo bajó en la Argentina la tasa de mortalidad infantil, según surge de los últimos datos oficiales. El indicador se redujo de 11,1 cada mil nacidos vivos en 2012, a 10,8 en 2013. La información proviene de las Estadísticas Vitales 2013 publicadas a fines de diciembre pasado por el Ministerio de Salud de la Nación.La tasa de mortalidad infantil registra las muertes de niños menores de 12 meses ocurridas en un año, cada mil nacidos vivos en ese período. Esto significa que la tasa depende no sólo del número de fallecimientos de bebés, sino también de la cantidad de nacimientos que se produzcan en el período.En tal sentido, además del descenso en la tasa, en 2013 también hubo una leve disminución en la cantidad de muertes infantiles, que habían sido 8.227 en 2012, y 8.174 al año siguiente, es decir 53 menos.Las razones que contribuyeron a disminuir el indicador son multifactoriales, según indicó el viceministro de Salud de la Nación, Daniel Gollán."Algunos de esos factores se vinculan con mejoras generales en las condiciones de vida (acceso a agua potable, cloacas, servicios) que impactan en un mejor entorno, y luego están las acciones del sistema de salud", señaló el funcionario.Las vacunas, que en los últimos años pasaron en el país de seis obligatorias a 19, se cuentan entre las principales medidas sanitarias que tuvieron impacto, según destacó Gollán. "Con ellas se previenen enfermedades que antes producían no sólo morbilidad sino también mortalidad, tanto entre los menores de 12 meses como en los niños de 1 a 5 años", subrayó.Otro factor mencionado es el avance en los programas de control de embarazo, que permiten detectar complicaciones y solucionarlas o, en su defecto, prever que el nacimiento ocurra en establecimientos con adecuada complejidad para asistir al recién nacido y la madre. Fueron instrumentados en las provincias a través de estrategias locales o nacionales.Entre ellos mencionó el Plan Sumar (ex-Plan Nacer), que dispone controles a embarazadas y niños, el programa Médicos Comunitarios, con trabajo en terreno en poblaciones vulnerables, y la Asignación Universal por Embarazo. "Esta acción hizo posible que miles de mujeres tengan controles de gestación, que son esenciales para reducir la mortalidad infantil y materna", dijo. Objetivos del Milenio Con respecto a los Objetivos del Milenio fijados por las Naciones Unidas en distintas s áreas, entre ellas la mortalidad infantil, el viceministro explicó que "la meta es reducir en un tercio el indicador que teníamos hace 10 años, lo que para Argentina implica llegar a 8,5 en 2015". "Lograr ese indicador va a depender de varios factores y es probable que lleguemos", consideró. "Pero lo importante –agregó– es que la mortalidad infantil viene bajando año a año y debe seguir mejorando".Lo que se espera para 2014, según anticipó, es que la tasa descienda a menos de un dígito: 9,4. "Hay provincias que en la década han reducido el indicador casi 50 por ciento, como Formosa, que pasó de 25 a 14,2 y el Chaco, donde descendió de 21,3 a 11,6", ejemplificó.En el caso de la provincia de Córdoba, a su vez, la mortalidad infantil registró una ligera reducción en el período, al decrecer de 9,7 muertes infantiles cada mil nacidos vivos, a 9,6, tendencia que también se mantuvo en los últimos seis años.En números absolutos, entretanto, mientras en 2012 se produjeron en Córdoba 549 fallecimientos de bebés menores de 1 año, en 2013 fueron 540, es decir, nueve menos.Para 2014, la secretaria de Promoción y Prevención de la Salud de la Provincia, Marcela Miravet, adelantó que la tasa registraría un nuevo descenso, según surgiría de los datos preliminares. Por qué importa El primer año de vida es el momento más vulnerable en la existencia de una persona, en el cual las condiciones de vida (ambientales, económicas, educativas) y también el acceso a la salud, tienen un fuerte impacto en las probabilidades de enfermarse o morir en esa etapa. Por esa razón, la mortalidad infantil se considera un indicador clave del nivel de salud de una población, ya que refleja tanto las condiciones de vida y desarrollo de una sociedad, como la eficiencia del sistema de salud a nivel preventivo y asistencial.En la Argentina, la causa principal de muertes de bebés son las afecciones perinatales, que provocan más de la mitad de los decesos (50,9 por ciento), y entre ellas, las más importantes son la prematurez y el bajo peso al nacer, seguidas de las dificultades respiratorias y la sepsis bacteriana.En en segundo término aparecen las malformaciones congénitas (26,1 por ciento del total de las muertes), con el mayor peso de la mano de las malformaciones cardíacas.La mayor parte de los bebés que mueren (67,3 por ciento), a su vez, tienen menos de 28 días (etapa neonatal), al tiempo que el 37 por ciento pesaron menos de 1.500 gramos al nacer.En otro orden, según los datos nacionales, 58,4 por ciento de las muertes neonatales (hasta los 28 días) son reducibles, en especial a través de la atención clínica del recién nacido, y en el período perinatal. En cambio, sólo un 31 por ciento de estos fallecimientos son difícilmente reducibles.En lo que hace a las muertes posneonatales (ocurridas entre los 28 días y el año de vida), a su vez, las reducibles se elevan al 69 por ciento.
En otros países
A comparar. Finlandia y Japón son los países con la tasa de mortalidad infantil más baja: 2,3 cada mil nacidos vivos.
América. En el continente, el primer lugar es para Cuba, con 4.
Países limítrofes. Entre las naciones vecinas, en Chile el indicador es 9, en Uruguay 9,3 y en Brasil, 14.
Estados Unidos. Tiene 6,1.
Por qué el último dato es de 2013
Datos. Las Estadísticas Vitales son elaboradas en forma anual por la Dirección de Estadística e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación, en base a los datos reportados por las 24 jurisdicciones del país.
Plazo. Las provincias tienen un plazo de seis meses para enviar la información a la Nación, que a su vez demora alrededor de cinco meses en procesar ese material. Esto implica, por ejemplo, corroborar que las muertes notificadas por una jurisdicción corresponden a personas con domicilio efectivo en esa provincia.
Demora. Por eso, recién a fines de diciembre se conocen los datos del año anterior.

