Perpetua a hombre acusado de matar a esposa e hijo e incendiar casa con otros chicos adentro
El hombre fue condenado por haber asesinado a su esposa y días después incendiado su casa con sus hijos adentro.
La Justicia condenó a prisión perpetua a un hombre de 47 años, acusado de haber matado a su exesposa y a uno de sus hijos, de 12 años, y por el intento de homicidio de otros tres menores durante un incendio en la casa de la familia, en el barrio porteño de Villa Soldati.
La resolución la tomó el Tribunal Oral en lo Criminal 30, que condenó a Rubén Darío González a perpetua por "homicidio agravado por el vínculo reiterado dos ocasiones en concurso real con la tentativa de homicidio de sus tres hijos en concurso real con el incendio con peligro común para las personas y bienes".
Tanto la fiscalía como la querella habían solicitado la pena máxima, pero habían reclamado que se incluyera la figura de alevosía, por la saña con la que actuó.
El horror
Todo ocurrió el 28 de marzo de 2014, cuando González ingresó a la casa 211 de la Manzana 1 del Barrio Presidente Illia, donde había vivido con su esposa -hasta noviembre de 2013, cuando se separaron- y sus hijos.
Tras una discusión, el hombre asfixió a la mujer con una bufanda y ocultó el cuerpo en el cuarto principal; luego llevó a pasear a sus hijos sin decirles nada.
Sin embargo, según la acusación, "cuando volvieron y se fueron a acostar el hombre colocó dos braseros con carbón en los cuartos de sus hijos, con la intención de matarlos por intoxicación con monóxido de carbono", relató la página de noticias de la Procuración. A la mañana asfixió a su hijo de 12 años con una almohada y trató de hacer lo mismo con la nena de 5, tapándole la nariz y la boca con la mano, pero fue visto por otra de sus hijas y se detuvo.
A lo largo del día les dijo a los chicos y a su suegra que la mamá se había ido, mientras que el nene de 12 se sentía mal y tenía que descansar.
A 48 horas del homicidio de la mujer, González prendió fuego la casa, algo que el propio acusado describió en el juicio: "Fue un manotazo de ahogado prender fuego con la vela, la situación se me había ido de las manos; lo que había planeado no funcionó y no sabía qué hacer".

