Para bajar el delito, ahora controlarán más a los policías
La medida busca contrarrestarla ola delictiva y será lanzada por las nuevas autoridades. Crearán nuevas direcciones para verificar el desempeño de los 10 distritos del Comando de Acción Preventiva.
A pocos días de haber asumido, las nuevas autoridades de la Policía de Córdoba se enfrentan a un importante problema: la ola delictiva en Córdoba Capital y Gran Córdoba. El esquema preventivo se basa por estas horas en el trabajo de unos ocho mil policías divididos en turnos para esa área, unos 300 patrulleros para todo el ejido y la asistencia de 70 cámaras de vigilancia distribuidas en barrios. Sin embargo, el plan está fallando. Eso lo saben muy bien las autoridades y por ello se ha elaborado un nuevo plan de seguridad para 2012. El flamante esquema consiste en la creación de cinco direcciones (departamentos) para controlar los 10 distritos del Comando de Acción Preventiva (CAP). Hoy, Capital y Gran Córdoba (Mendiolaza, Villa Allende y La Calera) están divididos jurisdiccionalmente en 10 distritos policiales.Por ejemplo, el Centro y Alberdi dependen del Distrito 1, Nueva Córdoba del Distrito 4, Argüello y Cerro, del 9; Alta Córdoba del Distrito 7, por citar algunos.El flamante jefe de Policía, Sergio Comugnaro, está preocupado. Sostiene que tiene efectivos y recursos para prevención, pero entiende que hay que controlar más a los efectivos y a los jefes de distrito.Por ende, en pocos días comenzarán a funcionar las direcciones Centro, Norte, Sur, Este y Oeste. Cada una de estas direcciones estará dirigida por un comisario mayor, a quien deberá reportarse cada jefe de distrito (comisarios inspectores). Así las cosas: la Dirección Centro controlará al distrito 1; la Norte a los distritos 8, 9 y 10; la Sur al 4 y al 5; la Oeste al 2 y al 3, mientras que la Este supervisará a los distritos 5 y 6.Además, se creará la Dirección de Control de Gestión, que verificará a todas las anteriores direcciones. A su vez, las flamantes áreas dependerán de la Dirección General de Seguridad (Operaciones), dirigida por Ramón Frías."Tenemos todo. Efectivos, móviles, armas y no se está laburando bien. ¿Cómo puede ser? Hay que controlar bien el trabajo que se está haciendo en las calles. Al poner nuevos jefes que controlen a otros jefes, tendremos más resultados", explicó una fuente de la Plana Mayor.Los ideólogos sostienen que al dividir la ciudad así, se "refuerza" la labor policial y se hace más fácil el control. "La inseguridad es un tren que va fuerte y nosotros nos acabamos de subir a esa locomotora y hay que hacer que ande más despacio", graficó otra alta fuente. Sin seguimiento. Años atrás, en plena gestión de Juan Schiaretti, se había lanzado con bombos y platillos el sistema de seguimiento satelital sobre los patrulleros (AVL). Este programa permitía conocer en tiempo real, desde la Central de Policía, dónde y qué estaba haciendo cada patrullero. Por ejemplo: se podía saber si los policías estaban patrullando, durmiendo o haciendo algo indebido en otra jurisdicción. Desde hace tiempo, el AVL ya no funciona por problemas técnicos. Ergo, cada jefe de distrito no tiene una idea acabada de dónde está cada patrulla; lo que complica el trabajo diario. Desde Jefatura señalan que en poco tiempo el AVL volverá a funcionar. Sin embargo, la creación de estas nuevas direcciones (Centro, Norte, Sur, Este y Oeste, como así también la de Control de Gestión) vienen a confirmar que no se está satisfecho con la labor de muchos efectivos en los barrios. Encima, en marzo unos 800 nuevos policías se sumarán al trabajo preventivo. Y está prevista la adquisición de 100 camionetas nuevas para el CAP. El nuevo plan es un nuevo giro en la política de seguridad. Creado en 2003, el CAP fue lanzado por José Manuel de la Sota como una fuerza de apoyo a las por entonces Patrullas Preventivas Norte y Sur (habían reemplazado a su vez al Comando Radioeléctrico). Al final, el CAP se convirtió en una fuerza en sí misma y se dividió a la ciudad en 5 distritos. El incremento poblacional y del delito determinaron que se duplicara la cantidad de distritos: al dividir la ciudad en porciones más chicas, más sencillo debía ser la prevención. Sin embargo, los razonamientos no han dado por ahora el dedo en la tecla.
Venta de drogas
Tráfico. En el año 2010, el 28,4 por ciento de los hogares entrevistados se vieron afectados por el de tráfico de drogas. La situación más grave se observa entre los hogares y estratos más vulnerables (35 por ciento en los hogares pertenecientes al estrato muy bajo dijeron vivir en zonas con problemas de venta de droga, contra 21,5 por ciento del medio alto y 48,3 por ciento entre habitantes de villas o asentamientos precarios contra 23,5 por ciento entre quienes viven en zonas urbanas de nivel socioeconómico medio.Drogas e inseguridad. El hecho de vivir en zona de tráfico de drogas aumenta las posibilidades de sufrir un delito y el sentimiento de inseguridad (la inseguridad pasa de 26,4 por ciento en ausencia de tráfico a 36 por ciento en presencia de drogas; y el miedo a ser víctima de un delito en el barrio o vivienda trepa de 44,8 por ciento a 58,8 por ciento respectivamente). Una vez más, la presencia policial en el vecindario tiene un efecto sobre la inseguridad ya que, en general, el tráfico de drogas aumenta en ausencia de vigilancia policial.

