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Otras alternativas que tampoco prosperaron

Las bicicletas tampoco se pudieron posicionar como alternativa de transporte.

05 de agosto de 2017 a las 12:01 a. m.
Otras alternativas que tampoco prosperaron

El subterráneo no fue el único sistema alternativo al ómnibus que se anunció para la ciudad de Córdoba y no se concretó. Hubo en las últimas décadas otros anuncios que quedaron siempre a mitad de camino.

Los trenes urbanos, por ejemplo, jamás se implementaron. El primero en plantearlo fue el intendente de facto Alejandro Gavier Olmedo, en 1980. Luego fue retomado por Ramón Bautista Mestre a finales de esa década, pero fue descartado por Rubén Martí.

Finalmente, el kirchnerista Ricardo Jaime puso en marcha el Ferrourbano en 2009, entre Alta Córdoba y Rodríguez del Busto, pero al poco tiempo se suspendió. El proyecto usaba las vías existentes para conectar Villa Rivera Indarte, en el noroeste, con Estación Flores, en el sur.

El sistema de trolebuses, otro ejemplo, fue concebido fuera de la UTA y conducido por mujeres. El plan era que se iniciara en los barrios pericentrales, donde había más demanda, y que se fuera extendiendo a todas las líneas troncales del transporte, desplazando a los colectivos.

Con el paso del tiempo, se convirtió en un complemento de los ómnibus. Además, el sindicato afilió a las operadoras. Así, el trolebús, que se había planteado como otro modo de transporte, terminó mimetizado con el colectivo, a tal punto que algunos de los recorridos son prestados por ómnibus por falta de troles.

Las bicicletas tampoco se pudieron posicionar como alternativa de transporte. A finales de la década de 1990, la ciudad de Córdoba contaba con una red de ciclovías más amplia que la actual. Pero faltaba la conexión entre ellas para que se conviertan en la infraestructura necesaria para ser un modo de transporte. Si bien se sumaron bicisendas en los últimos años, nunca se ejecutó el plan para unirlas.