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"Es un milagro". Mujer asegura que con “una plegaria al papa Francisco” salvó a su hijo Lionel que cayó a un pozo

Ocurrió en Los Telares, Santiago del Estero, en abril de 2025 justo para el fallecimiento del Sumo Pontífice. El pequeño de dos años estuvo cinco minutos bajo el agua y se recuperó sin secuelas tras una súplica de su madre. Vecinos peregrinan a la casa del niño.

13 de febrero de 2026 a las 12:09 p. m.
Mujer asegura que con “una plegaria al papa Francisco” salvó a su hijo Lionel que cayó a un pozo
Le atribuyen "milagro" al papa Francisco. El pequeño Lionel se salvó.

Un hecho que conmueve a la provincia de Santiago del Estero y que comienza a trascender las fronteras nacionales tuvo lugar en la pequeña localidad de Los Telares, ubicada a 270 kilómetros de la capital provincial.

Allí, una familia asegura haber vivido un milagro atribuido al Papa Francisco, luego de que un niño de dos años sobreviviera a un ahogamiento prácticamente irreversible tras caer en una cisterna.

El Trece elaboró un informe y habló con la madre del pequeño.

El nene que estuvo muerto 5 minutos y su familia habla de un milagro del Papa Francisco

El protagonista de la historia es Lionel, quien el pasado 25 de abril de 2025 sufrió un accidente doméstico que lo dejó al borde de la muerte.

Su recuperación, calificada como “excepcional” por los médicos, coincidió temporalmente con el momento del fallecimiento del Sumo Pontífice en Roma, según relató su madre.

El accidente y la desesperación

El episodio ocurrió en la casa de Susana, la abuela del menor. Romina Ventureira, madre de Lionel, había dejado al niño al cuidado de su abuela para irse a trabajar. En un descuido, el pequeño cayó dentro de una cisterna de cemento que contenía una trampa de agua de dos metros de profundidad.

Según la reconstrucción de los hechos, pasaron varios minutos hasta que la mujer advirtió la ausencia del nieto y logró localizarlo dentro del pozo.

“Cuando lo sacó, el cuerpo de mi hijo era un peso muerto. Estaba morado, frío. No respiraba”, detalló Romina al recordar el dramático momento.

La madre de Lionel contó la historia.
La madre de Lionel contó la historia. (aa)

Los testimonios de los vecinos y familiares coinciden en que el niño permaneció sumergido cerca de cinco minutos. Este lapso de tiempo, en términos clínicos, suele dictar una sentencia de muerte por asfixia por inmersión o, en el mejor de los casos, dejar un daño cerebral irreversible.

La plegaria en el momento justo

Ante la falta de reacción del niño, una vecina lo trasladó de urgencia en motocicleta hasta el pequeño hospital de Los Telares. Allí fue recibido por el personal de guardia, que decidió su derivación inmediata en ambulancia debido a la gravedad del cuadro: Lionel no presentaba signos vitales de recuperación.

Fue durante el traslado en la ambulancia cuando se produjo el hecho que la familia interpreta como una intervención divina. Romina relató que, en medio de la desesperación, visualizó una imagen nítida de Francisco.

“Le dije: ‘Tú que estás llegando al cielo, no dejes que mi hijo se vaya’”, confesó la madre. Según su testimonio, apenas terminó de pronunciar esa súplica interna, el niño expulsó un chorro de agua y comenzó a llorar.

La mujer destacó la “sincronicidad” del evento: la reanimación de su hijo ocurrió en simultáneo con la noticia mundial sobre el fallecimiento del Papa Francisco.

La mirada de la ciencia

El doctor Ricardo García Villaverde fue el profesional encargado de recibir y atender a Lionel en primera instancia. Si bien mantuvo una postura de cautela profesional, reconoció lo inusual de la evolución del paciente.

El médico admitió que una recuperación “total y fulminante”, sin ningún tipo de secuela neurológica tras haber permanecido tanto tiempo sin oxígeno bajo el agua, ingresa en un terreno que la medicina considera “excepcional”.

Para los especialistas se trata de una reanimación exitosa inexplicable; para los habitantes de la zona, es sin dudas el primer milagro concedido por Francisco.

Peregrinación en Los Telares

La repercusión del caso transformó la rutina del pueblo. La casa de la familia Ventureira se ha convertido en un punto de peregrinación espontánea para vecinos y creyentes que se acercan a conocer al niño.

“No hay grandes altares, solo gente que llega a tocar el hombro de Lionel”, describieron las crónicas locales sobre el fenómeno social que despertó el caso.

Actualmente, el niño lleva una vida completamente normal, corre y juega sin evidenciar rastros del trauma sufrido, mientras su madre sostiene con firmeza que la vida de su hijo fue un “regalo” producto de su intercesión ante el Papa.