Los usos dela palabra
Un reciente episodio escolar filmado con celular, en el que una profesora se dirige a un alumno, propone volver la mirada a lo que hacemos los docentes cuando usamos la palabra.
Un reciente episodio escolar filmado con celular, en el que una profesora se dirige a un alumno, propone volver la mirada a lo que hacemos los docentes cuando usamos la palabra. Desde luego, lo que puede verse en Facebook es un recorte sin contexto: desconocemos la situación, desconocemos qué había sucedido antes, desconocemos muchas variables que seguramente explicarían mejor la intervención de la docente. Sin embargo, pese a todas esas limitaciones, es útil usar los episodios desdichados para pensar qué nos pasa como sociedad y como corresponsables de la educación cuando tomamos la palabra. Y si los maestros trabajamos para hacer un mundo mejor y si cotidianamente usamos palabras, es urgente preguntarnos qué lenguaje elegimos para llegar al alumno, dónde lo ponemos cuando nos dirigimos a él, qué le decimos con el cuerpo, con el tono, con el gesto.Las expresiones de esa profesora ("No te pongás a una altura donde no te dan los talones", "sos nuevito y no tenés idea de dónde te estás metiendo", "No me forrees") pueden entenderse como amenazas, como advertencias y quizá también de otros modos: unos modos que es oportuno preguntarse qué educación transmiten, qué modelo ofrecen y qué vínculos tejen entre los sujetos para posibilitar la circulación del conocimiento que la escuela enseña.¿Qué le está pasando a quien habla así? ¿Cómo procesa su malestar? Episodios como este son complejos, sin duda, y merecen un análisis más detenido. Pero el imperativo social inolvidable es cuidar al otro que es menor y que está aprendiendo. Por eso, en lugar de golpearlo con la palabra, sigamos apostando a facilitarle la palabra; en lugar de levantarle la mano, llamémonos –una vez más, tantas veces más– a darle la mano.
*Magíster en Comunicación

