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Los mejores mensajes para arruinar cualquier seducción

Los recopila un sitio web de nombre incorrecto, pero certero. Los usuarios,en su mayoría mujeres, comparten algunos de los chamuyos olvidables que deben soportar.

27 de marzo de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los mejores mensajes para arruinar cualquier seducción
Capturas. Los mensajes vienen de Facebook, Twitter o de cualquier plataforma. Y se borran los nombres.

En plan de levante, un hombre le escribe a una mujer: "Atención torre de ternura, aquí el vuelo 'tkm' con destino a su corazón pide permiso para aterrizar y decirte que sos un amor. Cambio y fuera! Te quiero conocer". Otro hombre, con problemas con los números, se tira a la pileta y la respuesta no tarda en llegar:–Yo por vos siento cinco letras. AMOR.–Son cuatro, estúpido.A la hora de la seducción, hay estrategias que funcionan y otras que no. Lejos de los finales (o comienzos) felices, hay un mundo de chamuyos estrellados que no llegan a nada. Ese material, capaz de generar vergüenza ajena a más de uno, es la razón de ser de "Así no me vas a coger, pelotudo" (ANMVACP), un sitio que recopila mensajes destinados al fracaso.La incorrección del nombre del proyecto lo dice todo: acá lo que abundan son los intentos de levante que no consiguen seducir. Los usuarios –la mayoría mujeres– mandan captura de pantalla de WhatsApp, sitios de citas, Facebook, mensaje de texto y cualquier otra plataforma de chat para mostrar los derrapes de los que son víctimas."Los hombres tenemos una inventiva fantástica para crear chamuyos que no funcionan", sostiene Mathias Schusterman (24), uno de los administradores del sitio. En 2013, una amiga le mostró un mensaje que le había mandado un chico. Schusterman se sorprendió de lo que leía y decidió subirlo a Twitter. Recibió un montón de respuestas. Ante la repercusión, decidió abrir una página en Facebook y luego un sitio, que administra junto con Ezequiel Gurovich (25), el otro artífice de ANMVACP. "Nunca había visto un hombre chamuyando, a lo sumo a mis amigos. No sabía que había cosas que los hombres podíamos llegar a decir, y evidentemente las decimos", sostiene. Patinadas ¿Y con qué "patinan" más los hombres? Según Schusterman, con no entender la progresión del chamuyo. "Quieren meter 10 conversaciones que pueden tener con una mujer en una de 15 minutos. No respetan los tiempos. Hay cosas que si las leés descontextualizadas te dan mucha gracia, pero las mismas cosas habladas por dos personas que tengan un poquito más de confianza, quizás no. Tiene que ver con esto de agregarte y a los cinco minutos estar proponiéndote el cielo, las estrellas y el amor de tu vida", dice. Pero no es sólo carencia de creatividad lo que se ve en los mensajes que recibe ANMVACP. También, muchas veces, la falta de respeto y la violencia verbal. "Cuando la mujer muestra desinterés, muchos agreden. Eso da para un debate más profundo y cultural, pero lo que vemos es que hay mucha falta de respeto ante la negativa. Te pueden decir que no y podés cerrar la conversación, pero muchos necesitan hacer sentir mal a las mujeres en algún punto", reflexiona Schusterman.Otra cosa que llama la atención es la cantidad de hombres que mandan fotos de su pene, a veces en una primera o segunda charla con una chica, claramente sin importarles si del otro lado hay interés en recibir ese tipo de contenido. Aportes Por día, el sitio recibe entre 50 y 100 capturas de pantalla. Si bien la mayoría de los aportes son de mujeres, en las visitas la cosa está más dividida. Schusterman cuenta que muchos hombres se meten al sitio para aprender "qué no decir" y muchos otros, para "defender" al hombre que quedó expuesto. "Muchos se toman la página muy a pecho, piensan que hay un ataque al género masculino, cuando está hecha por hombres. Hay mujeres que se quieren reír de los hombres, y hombres que quieren defender a otros hombres. Pero no queremos agredir a ningún género. No es que los hombres somos todos así o que las mujeres son todas de otra forma", apunta su creador.En casi dos años en la Web, los administradores vieron de todo. Un día empezaron a notar que había un mensaje que se repetía. Fueron 300 veces el mismo chamuyo en distintas capturas. "Era un chico que copiaba y pegaba el mismo texto, de 20 renglones, en el que se presentaba. Si nos llegó a nosotros esa cantidad de veces, imaginate a cuántas se lo había mandado", dice Schusterman.