Los dólares baratos que puede gastar Alejandro
Si alguien quiere ahorrar para un viaje como el de Alejandro, o porque quiere los dólares porque sí, tiene que pagar 37 por ciento más. Laura González.
Alejandro es ingeniero, 26 años, soltero. Se recibió hace dos años y a los días de tener el título, comenzó a trabajar. Trabajó mucho y bien, con un solo objetivo: hacer un viaje por Centroamérica como mochilero. A inicios de 2011, comenzó a comprar dólares, hasta que el 31 de octubre la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) comenzó a pedirle una validación previa.
Pudo seguir comprando, a razón de 500 dólares por quincena. Su viaje iba a iniciarse en mayo, desde México. Sacó pasaje de vuelta para agosto, a sabiendas de que si todo iba bien y la plata alcanzaba, seguiría de gira.
En abril, todavía en Argentina, la Afip dispuso que desde el exterior sólo podría sacar moneda extranjera de cajeros automáticos si tenía una cuenta en dólares en el país. Lo hizo. Al fin y al cabo, era mejor no moverse con mucho efectivo encima.
A días de viajar fue a hacer la compra final de dólares, pero el banco no se los vendió. Por ese entonces, comenzaba el segundo ajuste a las restricciones de divisa extranjera: eran los días de venta cero a todos. Se fue, pensando en hacer uso de la tarjeta de débito y de crédito, aunque iría a países y lugares donde el Posnet no es tan corriente como en la Argentina.
Después vinieron un sinfín de regulaciones: que para ahorro primero sí, pero después no; para inmuebles no; para créditos hipotecarios tampoco y menos para cuotas de inmuebles dolarizadas. Que para el turista sí, pero con clave fiscal. Luego, con autorización de la agencia de viaje y después, con el chequeo de Migraciones a los fines de comprobar la salida.
Lo que la regulación frenó por el lado de la ventanilla cambiaria lo habilitó por otro mostrador, ya que siguió sin pausa la salida de depósitos a plazo fijo en dólares
El jueves pasado, el titular de Afip, Ricardo Echegaray, anunció un recargo del 15 por ciento para las compras realizadas en el exterior con tarjetas de crédito, que se tomará como pago a cuenta de los impuestos a las Ganancias o sobre Bienes Personales.
Aseguró en público que las tarjetas de débito y las compras vía Internet no están alcanzadas, algo que al parecer sí sucederá, cuando mañana el propio organismo difunda una nueva resolución en la que carga 15 por ciento a las compras con débito y a las on line.
Mientras, Alejandro estuvo en México, Cuba, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Guatemala. Se fue cuando el dólar oficial estaba 4,46 (11 de mayo) y gastó hasta el viernes a un precio de 4,65. Es uno de los pocos ciudadanos que puede acceder a la divisa barata, que se revaluó 4,2 por ciento en cuatro meses.
Muchísimo, si se tiene en cuenta que en 2010 la apreciación fue del cuatro por ciento y en 2011, del ocho anual. Pero poco si se mira la evolución de los precios minoristas o la cotización del dólar informal, a 6,37 pesos.
Si alguien quiere ahorrar para un viaje como el de Alejandro, o porque quiere los dólares porque sí, tiene que pagar 37 por ciento más. Aun con el 15 por ciento extra, Alejandro tendrá un “dólar turista” de 5,34 pesos.
La cuestión es que el Gobierno prefiere toquetear las instituciones con múltiples resoluciones que devalúan todos los precios posibles del dólar menos el oficial, que blanquear que tiene un severo problema para hacerse de dólares genuinos que satisfagan la demanda. Demanda que quiere dólares aun a 6,37 pesos, porque ve en la divisa el único resguardo accesible frente a una inflación del 25 por ciento anual.

