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Los curas cordobeses pidieron perdón por los escándalos

Fue a través de una carta que monseñor Ñáñez leyó en la homilía del Corpus Christi.

06 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Los curas cordobeses pidieron perdón por los escándalos

En la celebración del Corpus Christi, uno de los sacramentos más distintivos del dogma de la Iglesia Católica, monseñor Carlos Ñáñez leyó ayer el extracto de una extensa carta rubricada por la mayoría de los curas de la Diócesis de Córdoba en la que, entre otras cosas, pidieron perdón por las "divisiones, conflictos y escándalos" protagonizados por ellos.

Pero también expresaron su apoyo explícito hacia monseñor Ñáñez e, indirectamente, se diferenciaron del grupo de sacerdotes que tiene visiones diferentes de la línea oficial de la Iglesia en relación al matrimonio gay. "Damos gracias al Señor por la Iglesia particular en la que vivimos; por el arzobispo Carlos José, que es nuestro padre, hermano y amigo; y por el camino pastoral que transitamos", expresaron.

La ceremonia del Corpus Christi se llevó a cabo en la explanada de la Catedral, en plaza San Martín, ante una gran cantidad de fieles católicos. Previamente, se realizó una procesión alrededor de la plaza y la oración al Santísimo se concretó en la puerta del Cabildo Histórico de la ciudad, como un homenaje por el Bicentenario.

La carta (la versión completa puede leerse en www.arzobispadocba.org.ar) es una reseña de "la situación dolorosa" que se vive, que se suma al arrepentimiento por sus faltas y un llamado a comprometerse con la realidad del país.

En uno de los párrafos, que hace mención a la "memoria arrepentida y reconciliada", se lee: "(...) Queremos sabernos y sentirnos perdonados. Queremos pedir perdón por nuestra falta de diálogo y comunión; por nuestra actitud distante, aislada e indiferente; por querer tener la \'última palabra\' y por nuestro modo de vivir acelerados, \'sin tiempo\' para los demás; por hacer sentir a los demás que les hacemos un favor. Muchas veces somos duros, estructurados, intolerantes, impacientes. Nos hacemos cargo también de nuestra falta de testimonio y de oración, de afecto cálido y desinteresado, de genuina amistad y gratuidad. Nos avergüenzan nuestras incoherencias que no podemos defender, ni justificar; y nos duelen las tensiones, divisiones, conflictos, situaciones dolorosas y escándalos que los sacerdotes protagonizamos. No queremos ser cómplices, ni mirar \'para otro lado\'".

"Buenos y santos". La Iglesia necesita curas "buenos, santos y bien formados", dijo ayer el Papa, en Chipre.

Benedicto XVI aludió directamente a los escándalos de abusos sexuales de sacerdotes a menores.