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Los boliches también merecerían una huelguita por parte de los chicos

Los jóvenes no deberían concurrir a los boliches que no cumplan con todas las medidas deseguridad. Rosa Bertino.

14 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Periodista)
Los boliches también merecerían una huelguita por parte de los chicos

En una reunión dominical puede fallar la morcilla o un invitado, pero nunca falta tema de conversación. Cada almuerzo es un repaso de desgracias, vividas o sabidas. Aunque el clima social justifica ponerse monotemático, quizá es hora de empezar a ocuparnos de la seguridad. Para no tener que preocuparnos tanto por la inseguridad. Hace poco, una catedrática española elogió la conducta de este diario, por proveer de un conteo de accidentes y muertos. Ella misma había memorizado ambos números, que le parecían altos. "Excelente forma de advertir a la ciudadanía. Les da resultado ¿no?", comentó la doctora Cortés Tomás. Nuestro silencio fue elocuente. La frecuencia de algunos acontecimientos indica que cierto tipo de inseguridad se podría prevenir. La semana pasada se derrumbó el entrepiso de un boliche de Palermo, causando dos muertes jóvenes y varios heridos. Otra "fatalidad" edilicia en Capital Federal. Las declaraciones de un abogado de las víctimas guardan una luctuosa semejanza con el pasado: "¡Se sabía que esto podía pasar!" ("¡Se sabía que Cromañón se podía incendiar!"). El letrado arguyó después que empleados del "Beara" le hicieron esa confidencia. Pero, la primera versión había surgido de los sobrevivientes. La responsabilidad de los dueños o permisionarios, es innegable. Y ni hablar de los controles municipales, que van por la misma senda. Para impedir la proliferación de esta subespecie humana, lo ideal sería hacerles huelgas y escraches. No concurrir al boliche que no cumpla con las normas de seguridad, manifestando en la vereda.Convencida de que la verdad me iluminaba con luz plena, le hice tal reflexión a un grupo de jóvenes y no tanto. Me miraron con lástima o, lo que es peor, como sugiriendo que me cabía un test de alcoholemia y otro de idoneidad mental. Y no es así. Al menos, no en ese día y ese momento. Es verdad. Proponer una medida semejante hoy resulta jocoso, no sólo para los chicos sino para sus padres. En Capital subsiste la toma de una decena de establecimientos secundarios, por problemas edilicios. Adentro hay alumnos, progenitores y algún docente. Ahora se sumaron estudiantes de la UBA, "en solidaridad con los secundarios y porque Filosofía no tiene gas". ¡Anímate! Lo último que desearíamos, es quedar como simpatizantes de Mauricio Macri. Una por él en sí, y otra porque su gobierno debería invertir más en educación, si realmente quiere gastar menos en policía. Aún peor es que la Presidenta haya apoyado una revuelta estudiantil, que prolonga la parálisis escolar, sólo porque tiene una interna con el novio de Awada. A que Cristina no se anima, como nos animamos acá, a sugerir que también haya ocupación activa o inactiva de discos, gimnasios y pubs . Puede ser con ce o con k, según quede más "cheto". "¡Gas! ¡Qué no tienen gas!", festejó un oyente radial. Y agregó: "¿Qué calefacción tienen en la explanada del (Patio) Olmos, o cuando hacen cola para entrar al boliche, con un frío de…?". El refrán asegura que "sarna con gusto, no pica". Pero no deja de ser sarna. Los adolescentes festejan haber ingresado a locales cuya concurrencia duplica o triplica lo permitido. Lo hacen a sabiendas, le cuentan a sus padres y abuelos, y éstos se sonríen. Según taxistas cordobeses, la Municipalidad "mete clausuras a cada rato", y por lo visto no alcanza. Es como ingerir comida en mal estado, o tolerar que la coman los hijos de uno. Lo ocurrido en Palermo activó medidas previsibles, por parte de la comuna porteña. Incluyó un censo de locales donde se salta y se baila, diariamente y con música en vivo, cuando en realidad están habilitados para salones de fiestas. Son mucho más de cien, tan sólo en ese rubro. Aparte hay estadios, confiterías, pubs , etcétera. En total, duplican holgadamente el número de colegios y tienen menos conflictos que éstos. Con razón es más fácil poner un boliche, que una escuela. Hasta que sucede algo, por supuesto.