Loco por la montaña y el sulky
Desde hace tres años, Farré se va a Mendoza, en marzo, a trabajar como peón, al pie de los Andes.
Desde hace tres años, Farré se va a Mendoza, en marzo, a trabajar como peón, al pie de los Andes. "Allá conozco un puestero que contrata gente para que le junte las vacas que sueltan en la montaña", cuenta. "Tenés dos o tres días para subir a buscar el ganado y bajarlo", apunta.Lo singular es lo que pide como paga por su labor: el préstamo de un caballo con las alforjas llenas de comida, un pan casero y un cordero."Con eso me pierdo en la cordillera, me desconecto del mundo y vivo en condiciones extremas durante tres días, más o menos", apunta con naturalidad."Espero repetirlo mientras me dé el cuero", proyecta.A Farré también le apasiona andar en sulky.Para "despuntar ese vicio" (en el que se inició de niño en Villa Dolores, donde nació y vivió hasta los 6 años), en 2010 ató a Candy de su "flete de dos ruedas" y a Chico Moro de un estribo y se vino al trote con los dos caballos peruanos pura sangre desde Salta a Deán Funes. La travesía le llevó dos semanas, a 70 kilómetros por día.

