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"Llevo el cine adentro desde que era niña"

La periodista y presentadora de películas Jorgelina Lagos repasa su carrera y recuerda la censura y las "listas negras".

27 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
"Llevo el cine adentro desde que era niña"

El cine es la gran pasión de su vida. No hace falta que lo revele. Una charla breve, café de por medio, alcanza y sobra para despejar cualquier tipo de duda. Aún tiene fresca la sensación de dicha y plenitud que le encendió el pecho y aceleró el pulso el día que entró por primera vez a un estudio de radio para comentar una película frente a un micrófono. "Fue en el fatídico 1977, en Radio Nacional Córdoba", recuerda. La escritora Carolina Voccos la había invitado a participar como columnista de espectáculos en su programa Los casos , las cosas y la gente, un clásico de la radiofonía local. "Ella me aclaró que tenía la posibilidad de hablar de cine pero con todas las limitaciones del momento", comenta con sorna delicada.En esos días aciagos, el nefasto Miguel Paulino Tato hacía ostentación de la tijera de la censura desde la intervención del Ente de Calificación Cinematográfica. Había arribado a ese despacho en 1974, de la mano de José López Rega. "El cine se ha convertido en una mercadería de intoxicación. Yo quiero un cine positivo que sea cultural y no sólo industrial", supo proclamar el inquisidor, en los albores de la dictadura, con la gestualidad histérica que lo caracterizaba.Ni bien asumió el poder, la junta militar fijó pautas estrictas de control al séptimo arte porque consideraban a la educación y la cultura como armas fundamentales de infiltración ideológica. Tato las ejecutó con disciplina prusiana.Por esa razón, los espectadores argentinos nos vimos privados de ver completas La vida de Brian , Mad Max , Alien , Los cazadores del arca perdida y hasta Ico, el caballito valiente , entre cientos de películas. "No es cierto que la actividad artística y la creatividad se potencian con la censura. Esa es una postura fascista", reprocha Jorgelina Lagos.Acaba de grabar un par de entrevistas para su programa de televisión Con Jorgelina , que va los jueves a las 21.30 por Surcor y Córdoba Cable. (También puede vérselo por Internet en: www.colsecortv.com.ar). El valor de la democracia. "Creo que la democracia ha permitido que el cine argentino diera un gran salto de calidad, que los productores decidieran apostar por lo nuestro y los realizadores echaran a volar la imaginación y la creatividad", completa la idea. Jorgelina Lagos confiesa que se enamoró del cine en la infancia. "Recuerdo que tenía 5 ó 6 años e iba una o dos veces por semana al cine en Resistencia (Chaco). Lo llevo adentro desde que era una niña", señala.Su padre trabajaba en una empresa petrolera extranjera y lo trasladaban a distintos puntos del país.Recaló en Córdoba en 1959. Cursó el secundario en el Colegio Padre Claret y cuando egresó quiso estudiar periodismo, pero la Escuela de Ciencias de la Información había sido cerrada por la dictadura. Por la misma razón, tampoco pudo concretar su vocación de psicóloga. Entonces estudió Filosofía y Letras en la Escuela del Huerto. "Soñaba con entrar a un medio para hablar de cine", asevera.Consumó la ilusión en 1977 cuando ingresó a Radio Nacional. Y no paró más.Trabajó varios años en LV2 y, en 1984, se mudó a LV3 (hoy Cadena 3). "Alterné durante más de 20 años con Mario (Pereyra) y Rony (Vargas). También trabajé en Canal 8, donde hice presentación de películas durante dos décadas", resume con una mueca de nostalgia. –¿Cómo era hacer crítica de cine con la censura? –No se podía hacer crítica. Hacía comentarios de cine en general, cuidándome de no hablar de nada que pudiera irritar a alguien. Cuando empecé me dieron una lista de todo lo que no podía mencionar. –Si tuviera que armar un podio con las tres mejores películas que criticó ¿cuáles elegiría?Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982), Cabaret (Bob Fosse, 1972) y La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmack, 2006). –¿Cómo ve al cine argentino? –Está bien posicionado y se están haciendo cosas preciosas. No puedo decirte qué películas me gustaron más, pero vivo sugiriendo que se consuma cine argentino. Tenemos directores fantásticos como (Fabián) Bielinsky, que falleció muy joven, o (Sebastián) Campanella, que ha dado una lección al demostrar que se pueden hacer cosas comerciales con un nivel de calidad mayor. –¿Qué le hace falta a la industria nacional? –Más promoción. Es algo oneroso, pero el cine es parte de nuestra cultura y hay que difundirlo. Los monstruos extranjeros desembarcan en las salas con una parafernalia muy ambiciosa y resulta difícil competir con ellos. –¿Qué opina de la apertura de salas del Incaa? –A veces lo veo como un expendio oneroso porque se abren salas a las que no va nadie sólo para decir que se tiene una representación del Incaa en tal o cual parte. Hay que poner al frente a gestores culturales que lleven gente a los cines y no a burócratas.