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Las vacaciones obligan a cambiar los hábitos

Con su población duplicada, Carlos Paz cambia su fisonomía y su ritmo en enero. Los vecinos estables de la villa viven de la temporada y cambian su rutina al compás de los turistas.

16 de enero de 2012 a las 12:01 a. m.
Las vacaciones obligan a cambiar los hábitos
Los que llegan y los que se van (Martín Santander/La Voz).

Carlos Paz es una ciudad "felizmente" colapsada por estos días. Por donde se la mire, hay gente que camina en masa, espera hasta una hora que lo atiendan en un restaurante, se apiña en pocos metros cuadrados en los balnearios céntricos, corre detrás de los artistas –¡y hasta se emociona al ver a los mellizos de Flor de la V!–, busca el Rolls Royce del famoso Fort y se fotografía con cualquiera que haya pisado un set de televisión en 2011. Es curioso el compor­tamiento del ser humano en vacaciones... Muchas cosas ocurren en la ciudad. Mientras los funcionarios le ponen dudosos números a la afluencia turística, los habitantes permanentes parecen tener la justa. No hay dudas de que es una buena noticia que la ciudad, que se prepara todo el año para recibir a los visitantes, esté "desbordada". Es que los vecinos estables viven, directa e indirectamente, del verano y también sobreviven a él, sin quejarse de las incomodidades cuando se duplica la población y los servicios se ralentizan. El mejor consejo es mimetizarse con los visitantes y cambiar los hábitos. Acá van ideas para pasarla lo mejor posible. Moverse poco. Los fines de semana no hay que salir del barrio. A los 80 mil turistas que hay en enero, en promedio, se suman 20 mil que llegan desde Córdoba cada domingo. El río y el lago suelen ser un infierno, y quien decide pasar el día en Cuesta Blanca, por ejemplo, debe saber que puede tardar hasta una hora en transitar los 15 kilómetros del regreso a la villa: la avenida Cárcano colapsa a la hora en que cae el sol. Extraer dinero en la ciudad de Córdoba. Los cajeros no dan abasto. Si no hay colas de cuadras, no tienen dinero. Los puestos móviles de bancos públicos y privados no alcanzan y no hay camiones ambulantes en los balnearios para descomprimir el centro y dar un servicio a más vecinos y turistas. Si se puede, hay que pagar con tarjeta de débito o crédito. Cortar camino. Las principales calles están abarrotadas a toda hora, y los caminos alternativos ya han sido descubiertos por los turistas más curiosos. Hay lugares a los que no se puede llegar sin malhumorarse. Además de armarse de paciencia, los vecinos estables toman atajos por los barrios menos conocidos. Sin centro, por tres meses. Los habitantes permanentes, si no tienen que trabajar en el centro, dejan de pasear por la 9 de Julio durante toda la temporada. Los habituales trámites bancarios o de otro tipo que en invierno requieren de 20 minutos, pueden demandar una mañana. Pagar impuestos en Rapipago o sistemas similares es una tarea titánica. El mejor momento para evitar las colas, es la siesta. Acopiar víveres. Para hacer las compras en el supermercado no hay horario conveniente. Igual que para tomar un helado. Hay multitudes siempre. Para el asado del sábado o el domingo, hay que reservar las costillas la semana anterior. Cada año se suman más turistas, más artistas, más teatros, más emprendimientos, más playas, más edificios en altura. Ya hay quienes dicen que "la perla de Punilla" le está quitando el cetro a la "la perla del Atlántico". En estos días, con las lluvias, el río San Antonio se ve bien bonito. Será hasta que empiece la bajante y nos acordemos otra vez de que necesitamos inversiones –las "invisibles" como el gas, agua y cloacas– que le darían la chance de vivir mejor a los ciudadanos que habitan la ciudad todo el año. De eso, está claro, los turistas no son responsables.

Los que llegan y los que se van

Buenas vacaciones. Muchos viajeros llegaban ayer a Santa Rosa de Calamuchita (foto) y otros puntos de las sierras de Córdoba para comenzar sus vacaciones en la segunda quincena de enero. Otros, con menos suerte, las dieron por finalizadas. Los operadores turísticos estiman que en esta zona de Calamuchita la ocupación hotelera llegó al 90 por ciento en la primera quincena de enero. Y esperan repetir en las próximas dos semanas.

Se calcula que más de mil micros partieron ayer desde la terminal de Retiro en Buenos Aires con destino a la Costa y las sierras de Córdoba, los dos destinos más requeridos.

Complicado. El regreso volvió a ser complicado anoche, cuando largas filas de vehículos circulaban por las rutas que unen los valles turísticos.