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Las consecuencias de perder la cobertura

No podía ser inocua en términos sociales una suba tan marcada en la informalidad laboral. Sin cobertura: ya hay 1,6 millones de cordobeses que no tienen obra social

31 de marzo de 2019 a las 12:01 a. m.
Las consecuencias de perder la cobertura

Hace poco más de una semana se conocieron los indicadores de empleo que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) con un dato llamativo: el estrepitoso aumento de la informalidad laboral.

En diciembre de 2018, el trabajo informal llegó a 42,8 por ciento en el Gran Córdoba y a 44,7 por ciento en el Gran Río Cuarto. “En apenas 12 meses, la cantidad de asalariados sin descuento jubilatorio –así registra el Indec el empleo informal– pasó en la ciudad de Córdoba y alrededores del 37 por ciento al 42,8 por ciento: el salto fue de 5,8 puntos porcentuales”, puntualizaba en esa nota Virginia Guevara.

¿Qué consecuencias sociales puede tener un incremento de esta magnitud en el trabajo informal? ¿Cuáles serían los impactos más notorios de una proporción tan grande de trabajadores sin cobertura social? ¿Ya se percibiría un incremento de la demanda en hospitales y centros de salud públicos?

Estas preguntas disparadoras dieron pie al informe al que le dedicamos nuestro Primer plano. El impacto en salud ya se siente, tanto en centros de salud municipales como provinciales. Desde las dos administraciones esperan que la demanda sea aun mayor en la temporada alta de los hospitales: los fríos invernales, con las enfermedades respiratorias.

A nivel país, aumentó la cantidad de beneficiarios de Asignación Universal por Hijo (AUH), indicador de un posible desplazamiento de beneficiarios de asignaciones familiares que se quedaron sin empleos regulares.

Se rastrearon las posibles consecuencias, también, entre los destinos de los microcréditos que entrega la Provincia, las nuevas demandas de tarifas sociales para luz y agua y la matrícula de la educación privada, donde ya se ven desplazamientos.

Los datos que hoy vemos son como destellos de luces a lo lejos: llegan a nuestra vista cuando ya han sucedido. Y desde el momento en que el Indec tomó su foto y los estados compilaron los impactos sociales, todo ha sido para peor.