Las complicaciones se repiten en toda la ciudad
Las escenas de congestión de tránsito en frente de las escuelas se repiten en toda la geografía de la ciudad de Córdoba.
En días hábiles, de 7.30 a 8, las calles aledañas a la Escuela Manuel Belgrano son una marea de autos que avanza a paso de hombre. Por calle La Rioja, en la entrada del colegio, sólo circula una fila de vehículos, ya que hay rodados estacionados sobre ambos cordones. Los padres frenan en cualquier lado para dejar a los alumnos, incluso sobre la mismísima avenida Costanera, a pesar de la gran cantidad de autos que circulan velozmente.
En barrio Alta Córdoba, transitar por la esquina de Fragueiro y Fray León Torres entre las 7.15 y 7.45 es un test infalible para los nervios. Padres de alumnos del Colegio Hermanas Mercedarias estacionan o detienen sus autos donde se les antoja y disputan con los transportistas escolares, a los bocinazos, los escasos espacios disponibles. Taxistas, remiseros, colectiveros y otros conductores también reparten bocinazos.
Al ingreso y la salida, las filas dobles y triples de autos son imágenes habituales del caos. La postal del pandemonio es un calco en calle Lucero, entre Jujuy y Lavalleja, durante la jornada de los chicos que asisten a la Escuela Manuel Lucero. Lo mismo ocurre en calle Argensola, entre Fragueiro y Lavalleja, donde está la Escuela del Carmen.
En el Centro, es de terror circular después del mediodía por Entre Ríos al 100 (Colegio de la Inmaculada), Rosario de Santa Fe al 500 (Adoratrices), Caseros al 700 (Amparo de María y Santo Tomás) y Mariano Moreno al 100 (San José de Hermanas Dominicas). Se recomienda armarse de paciencia.
Sobre la Recta Martinoli funcionan cinco escuelas primarias y secundarias, a escasas cuadras entre sí. No alcanzan los espacios para estacionar. Para colmo, esta avenida está colapsada de tránsito.

