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La vuelta a la normalidad, tras el caos de cada lluvia

Ayer se trabajaba para remover árboles caídos, arreglar cables y tapar hundimientos.

27 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
La vuelta a la normalidad, tras el caos de cada lluvia

La ciudad de Córdoba intentaba ayer volver a su ritmo habitual tras la tormenta del martes, que dejó unos 80 árboles caídos, 15 cables de electricidad cortados, distintos sectores sin luz, automóviles dañados y calles anegadas. Bomberos, Defensa Civil, Crese y la Policía de Tránsito trabajaron durante todo el día para despejar los obstáculos, asistir a personas afectadas y ordenar las calles. Los barrios Ameghino Norte, Los Granados, Matienzo, Villa Páez y Villa Urquiza fueron los que más sufrieron el impacto del temporal, aunque también se inundaron calles en otros sectores del norte de la ciudad, como Marqués de Sobremonte, Los Paraísos, Alta Córdoba o General Bustos.También hubo llamados a Defensa Civil por problemas con las cloacas, el hundimiento de unos 10 pozos y la caída de nueve postes de alumbrado.Una de las complicaciones más graves fue el hundimiento de una zanja en El Tropezón, que complicó el tránsito desde y hacia La Calera durante todo el día, con largas colas de vehículos. Al final de la tarde, la empresa contratista que realiza en ese sitio la obra de desagüe para la Provincia logró tapar el pozo y el tránsito comenzaba a normalizarse anoche.Sobre avenida Cárcano, a la altura del Estadio Mario Alberto Kempes, cedió otra obra de desagüe y volcó un auto que se encontraba estacionado.Además, el martes por la noche la Patrulla del Río de la Provincia también evacuó 14 personas, siete de ellas en el Puente de Trabajo y las otras en el 24 de Septiembre.Por la tarde había semáforos intermitentes al menos en los barrios General Paz, Cofico y Alta Córdoba.Por otra parte, vecinos de Villa Páez cortaban anoche el Puente Cantón, en reclamo por los daños sufridos durante el temporal.Las lluvias del martes llegaron tras otra fuerte tormenta del día anterior, cuya peor consecuencia fue la muerte de dos personas, electrocutadas tras la caída de un cable de media tensión, en la esquina de Pueyrredón y Río Negro. Voluntad política. No es una novedad, pero con cada lluvia que pasa se reafirma: las inundaciones en distintos barrios de la ciudad no son sólo el fruto caprichoso de la naturaleza, sino también la consecuencia del desordenado crecimiento urbano, que en la última década se profundizó. Hace un año, este diario publicó un informe sobre la "Carta de peligrosidad de inundación, erosión y anegamiento para las acciones de prevención", un mapa de riesgo elaborado en 2001 por Francisco Quintana Salvat y Osvaldo Barbeito, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba, a pedido de la Municipalidad. Pero este instrumento no se utilizó a la hora de planificar las urbanizaciones de los últimos nueve años.El trabajo advertía que desde la década de 1950 no se realizaron obras de infraestructura para contener las corrientes que afectan tanto a la zona sur como a la norte de la ciudad. Y que gran parte de la infraestructura que se construyó en las últimas décadas terminó complicando el panorama.Otros urbanistas coinciden: "Hubo ausencia de planificación y también normas que no se tuvieron en cuenta. Muchos estudios de impacto ambiental no se hicieron al construirse grandes superficies. Se deberían haber previsto obras de mitigación", señala Joaquín Peralta, del Instituto de Urbanismo y Planificación de la Universidad Católica de Córdoba. Citó el caso de las construcciones en Cárcano y Colón, donde "se están haciendo edificios en altura sobre el trazado natural de una escorrentía. Es probable que parte de la inundación en El Tropezón se deba a esto. No hay información precisa, pero es evidente la demanda no satisfecha de un desagüe".Por su parte, Miriam Liborio, profesora de la Universidad Nacional de Córdoba, coincide: "Lo que pasó tiene que ver con la falta de planificación, con el exceso de construcciones bajo la única lógica de mercado. El Código Urbano no se viola, pero se modifica con tanta rapidez, que impide que se hagan las obras de infraestructura necesarias". Y agrega que las últimas gestiones municipales tuvieron "incapacidad y falta de voluntad política para negociar y pactar la obra pública con los desarrollistas".En estas críticas no hay gestión que se salve: lo que unos empezaron, los demás continuaron.