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La violencia crece por acción u omisión

La violencia es un síntoma. Es un termómetro global que marca la agresividad de sociedades cada vez más conflictivas

15 de marzo de 2016 a las 12:01 a. m.
La violencia crece por acción u omisión

Crisis de autoridad o incapacidad social para vivir juntos, en comunidad y con un objetivo en común. Ambas afirmaciones podrían explicar el fenómeno por el cual los docentes sufren acoso y hostigamiento de los padres por diferencias con las maestras o desacuerdos con las directivas y normas institucionales. La violencia es un síntoma. Es un termómetro global que marca la agresividad de sociedades cada vez más conflictivas. En buena parte del mundo, con diferentes matices y causas, se multiplican los debates sobre cómo atender a docentes víctimas de conflictos en las aulas. Hace una década, España estrenó la figura del defensor del Profesor, un servicio de atención al docente, impulsado por un sindicato de educadores para atender casos de violencia. La creación de esta figura dio pautas de lo que estaba ocurriendo.El defensor español recibe en promedio 10 llamadas de profesores por día: unas 25 mil en 10 años. El principal motivo de los pedidos de atención está relacionado con el acoso y las amenazas de los padres. En España, también, se avanzó en la sanción penal a adultos que amenacen y violenten a "autoridades públicas", como docentes y médicos. Se considera un atentado contra la autoridad.Los docentes, aquí y allí, se sienten solos, desamparados frente a un sistema que deja al desnudo deficiencias estructurales (la falta de gabinetes psicopedagógicos o de un sistema de contención), que trascienden a la competencia de los educadores. Cansadas, un grupo de maestras tomó ayer su propia escuela para decir que no están dispuestas a resignarse ni a naturalizar la violencia que se ejerce por acción u omisión.